miércoles, 17 de agosto de 2011

Una marca registrada: "HAIGA SIDO COMO HAIGA SIDO"




Francisco RIVAS LINARES


“Todo acaba siendo una cuestión de amor”. Tomás Moro


Los políticos mexicanos se han caracterizado por su ingenio para construir frases por demás ridículas. Expresiones que traslucen vulgaridad y cinismo, soltándolas sin rubor y con nulo respeto hacia la ciudadanía.

Vicente Fox es quien ha cometido el mayor número de gazapos: “… los mexicanos están haciendo trabajos que ni siquiera los negros quieren hacer”; “Comes y te vas”; “Nos tomaron el pelo como a viles chinos”; “Este es un gobierno de los empresarios, para los empresarios”; “Yo sí necesito mi pensión… porque regresar ahorita a buscar chamba está cañón, está grueso”; El conflicto de Chiapas “lo resolveremos en quince minutos”; “Sí hice muchas travesuras de chiquito y las ando haciendo también de Presidente”; “¿Y yo por qué?”.

También quedaron para la memoria “El que se mueve no sale en la foto” (Fidel Velázquez); “El chiste no es orinar sino hacer espuma” (Leonardo Rodríguez Alcaine); “Yo cojo diario… y veme” (Xochitl Gálvez Ruíz); “… habemos otros que hacemos el amor al levantarnos, lo que se acostumbra llamar ‘el mañanero’…” (Félix Salgado Macedonio); “Como yo, Jesucristo también fue perseguido y espiado” (Andrés Manuel López Obrador); “Defenderé el peso como perro” (José López Portillo); “No traigo cash” (Ernesto Zedillo); etc.

Sin embargo, una expresión que bien merece calidad de lapidaria, fue la que pronunció Felipe Calderón en entrevista con Denisse Marker. Preguntó la periodista: “¿No te molesta a ti como persona, imaginar que ganas la elección, que eres el presidente que ganó por el miedo provocado?” Su respuesta fue: “Si lo dicen no me molesta. Se ha llegado a decir que voy adelante porque de plano me han ayudado, porque mis adversarios son muy malos, porque la campaña fue muy buena, que porque si llovió en junio… pues mira, la verdad ya si gano, Denisse, como dicen en mi tierra HAIGA SIDO COMO HAIGA SIDO…”

Y sí, el hombre de las manos limpias llegó –haiga sido como haiga sido- por la puerta trasera del Congreso; y arropado por los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Verde Ecologista (PVE), Nueva Alianza (PANAL) y el propio, Acción Nacional (PAN) rindió en segundos su protesta como presidente. Nada le importó el estigma de espurio con el que trascendería en la historia de México.

La expresión de marras no sólo adquirió patente en la presidencia, sino incluso en la familia Calderón Hinojosa.

Haiga sido como haiga sido es, en el presente político, una marca registrada que se aplica tanto a la estúpida guerra que se libra contra el narcotráfico como a la reforma del sistema pensionario; a los gastos exorbitantes aplicados en propaganda oficial como al desabasto hospitalario en perjuicio de los derechohabientes; al empobrecimiento brutal de la población en general como al proteccionismo de los grupos del poder económico. Y en el colmo, haiga sido como haiga sido su hermana Luisa María Calderón Hinojosa (Cocoa) resultó electa por inducción candidata al gobierno de Michoacán.

En el argot político, tragar sapos significa tranzar, aceptar lo que se impone aún a costa de la propia dignidad. Tragar sapos es perder la vergüenza, excusar la cobardía, traicionar a los seguidores. Y en eso acabó Marko Cortés, tragando sapos. En la política basura que padecemos, tragar sapos a muy buen gusto tiene su recompensa. En este caso, la candidatura para la presidencia municipal de Morelia fue el premio de consolación.

El otro que se quiso engallar, Alfonso Martínez Alcázar, también tuvo que tragar sus sapos; y para su consuelo, se le ha concedido el lugar número uno de la lista de diputados por representación proporcional. Todo, dicen, por la unidad del partido.

Tres cochupos tres. Así pudiera rezar la cartelera de la disciplina partidista de Acción Nacional. Y unificados en el haiga sido como haiga sido ya transitan con su indignidad a cuestas y un fardo de palabras demagogas para engañar incautos y sacar provecho de las necesidades de una pobreza que fue estimulada por el hermano de las cincuenta mil muertes.

Esencialmente iguales. Existencialmente complementarios. “Todo acaba siendo una cuestión de amor”.

POR UNA SOCIEDAD SIN AGACHADOS: ¡NO MÁS SANGRE! ¡BASTA DE SANGRE!

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