martes, 26 de julio de 2011

La realidad "Disney" de los políticos




Por: Francisco RIVAS LINARES

Principio con un cuestionamiento: ¿La realidad existe?
Cuando nos apropiamos de los versos de Ramón de Campoamor que dicen: En este mundo traidor / nada es verdad ni mentira / todo es según el color / del cristal con que se mira// estamos fijando una negación de la realidad. Con tal metáfora acunamos no sólo la incredulidad de nuestro entorno, sino el albergue de una apreciación que nos conviene.
La realidad, en sentido estricto, no existe. Lo que existen son formas de ver la realidad, sustentadas en sistemas de creencias. Y de esto se valen los medios (la televisión, la radio, la prensa, etc.) para exponernos una misma noticia de diferentes maneras, conforme a los intereses que les dominan.
Si se trata de temas triviales sus efectos no son para preocupar. Sin embargo, cuando se trata de asuntos que afectan drásticamente a la sociedad, entonces nos inquietan generándonos estados de ansiedad.
Hay dos formas de percibir la realidad: Una es a través de la que nos pintan los políticos y los medios de propaganda, caracterizada por difundir los acontecimientos de manera distorsionada y con el propósito de embrutecer a los receptores. A este modo los estudiosos le han llamado Versión Disney, en alusión al creador de personajes de caricatura que viven en ambientes de ensoñación y felicidad.
La otra es la que percibimos a través de nuestros sentidos y que es a la que se pliegan los versos de Campoamor, pues cada quien juzgará los acontecimientos según el color del cristal con que se mira; esto significa que cada uno de nosotros, observadores al fin, determinamos la realidad.
Los tiempos electoreros son propicios para que los políticos nos construyan una realidad de ensueño. Su Versión Disney la estampan en fantasías para el consumo doméstico. Se erigen como conquistadores de la voluntad ciudadana escupiendo palabras a conveniencia. Hablan para satisfacer anhelos
A los obreros les llaman “compañeros”. A los indígenas “hermanos”. A los campesinos, “amigos”. Palabras que en sus labios quedan huecas, adquiriendo dimensiones insultantes.
La realidad de los políticos no es la realidad humana. La realidad de los políticos conlleva riquezas faraónicas mal habidas, engaños y codicias. Ellos constituyen lo adverso de la palabra como base de la razón.
La realidad humana es el reflejo de la solidaridad, la búsqueda del bienestar común ante la adversidad planteada por los políticos.
Por eso, ante la nulidad de los políticos, anulemos nuestro voto. Ante la nulidad de los partidos, anulemos el sufragio.
Un comentario final: Jorge Cázares Torres, dirigente de la Sección XVIII de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, navega embrutecido por el canto de las sirenas.
Su codicia de poder le está haciendo perder la capacidad del discernimiento independiente. Tiene un orfeón que le susurra al oído. Y poco a poco, casi imperceptible, va llevando a los maestros democráticos hacia el punto donde la Sección XVIII erró el camino.
¿Habrá algún atrevido que lo saque de su burbuja frenética?

POR UNA SOCIEDAD SIN AGACHADOS: ¡NO MÁS SANGRE! ¡BASTA DE SANGRE!

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