martes, 10 de marzo de 2015

Tropiezos y renuncias



Francisco RIVAS LINARES

En el Portal Sin embargo que dirige el periodista Jorge Zepeda Páterzon, el columnista Martin Moreno,  autor de los libros “Paulette, lo que no se dijo” y “Abuso del poder en México” entre otros, dio noticia sobre las renuncias de tres Secretarios de Estado: el de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; el de Hacienda, Luis Videgaray; y la del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida, renuncias que les fueron presentadas al Presidente Enrique Peña Nieto entre diciembre y enero pasados y que no les fueron aceptadas.

Pocos conductores de noticias difundieron la nota filtrada desde la presidencia, entre ellos Ciro Gómez Leyva. Por razones fáciles de entender, inferimos que esta no se le dio la amplitud difusora, pues el hecho en sí, implicaba deducir una crisis en el gabinete del gobierno federal.

Y no es para menos. Al desprestigio que Peña Nieto va arrastrando a raíz de los acontecimientos de Tlatlaya e Iguala, con las consabidas ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, respectivamente; así como los escándalos de los conflictos de interés que se da entre la presidencia con la empresa Higa, cuya evidencia quedó expuesta en las residencias palaciegas, tanto del propio presidente y su esposa, como la de Luis Videgaray, agregarle ahora las renuncias susodichas, provocaría un derrumbe a cabalidad del gobierno federal.

Los secretos que se gestan desde las entrañas del poder, muchas veces se ven filtradas hacia el exterior. Las razones de sus pugnas intestinas las deducimos, no solo por cuanto a lo que se dicen o se hacen, sino, incluso, por las pretensiones de sus actores.

Así, se infiere que las renuncias en comento obedecen principalmente a proyectos personalísimos con miras a 2018; y como dado el desprestigio y la falta de credibilidad en que ha caído el supremo preciso, no quieren exponerse a riesgo alguno que les impida alcanzar logros políticos a futuro.

Pero ellos mismos han contribuido a ese desprestigio y falta de credibilidad. Por ejemplo, el responsable de la política interior del país no ha logrado controlar la inseguridad que domina el territorio nacional, muy a pesar de las estrategias –de por si costosas – que frecuentemente anuncia con bombo y platillo en los estados dominados por la delincuencia organizada.

O bien la fallida política económica que aplica el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, que nos tiene a todos en un hito por la devaluación y pérdida del poder adquisitivo de nuestra moneda. En tanto que Alfonso Navarrete Prida pretende ser un fuerte aspirante a la fiscalía anticorrupción de México.

Proyectos personales, pues, son los que van arrastrando al país a caminar por el filo de la navaja. Mientras tanto, los gobernados, estamos en un tris en el laberinto de las imprecisiones y los palos de ciego de políticos sin escrúpulos y dominados por la corrupción y el enriquecimiento inexplicable Todos son gusanos de la misma guayaba.


(Columna Política 13 febrero 2015)


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