domingo, 15 de diciembre de 2013

Rebeldía y disidencia


Ilustración de El Paraíso Perdido, de Milton.


Francisco RIVAS LINARES



Si nos ajustamos al relato bíblico sobre el origen de la humanidad, pudiéramos deducir  que ésta dio principio con un acto de desobediencia. En Eva encontramos el primer ser humano que tuvo el atrevimiento de rebelarse contra un poder autoritario. Es en ella donde se encarna el ser rebelde, en quien encontramos el sentido de la historia.

 

Por su parte Caín, el primogénito de la primera pareja humana, emerge como el primer disidente. Manifiesta su desacuerdo ante el trato desigual de la que es víctima y se convierte en victimario de quien identificó como el beneficiario de tal desigualdad. Tal  hecho le conduce a ser, posteriormente, el fundador del nomadismo humano.

 

Sobre la condición del primer personaje enunciado, Eva, da cuenta John Milton en su poema narrativo “El Paraíso Perdido”, escrito y publicado hacia 1667. Del segundo personaje citado nos da referencia Lord Byron en su poema dramático Caín escrito hacia 1821 y más reciente José Saramago con su novela del mismo nombre.

 

Tanto la desobediencia como la disidencia tienen un ingrediente sólido y bien definido: saber decir NO. Pero esa negación monosilábica no debe brotar de la ingenuidad o la ocurrencia. Asumirla implica un ejercicio de libertad con las consecuencias que ésta conlleva. En la desobediencia bíblica, con la pérdida del disfrute paradisiaco; y la disidencia, con la condición errátil del personaje.

 

Los grupos de autodefensa que han surgido en Michoacán decidieron enarbolar su ¡NO! como en 1994 los zapatistas gritaron su ¡Ya basta! Rebeldía y disidencia que se traduce en movimientos sociales surgidos en los grupos más descuidados por el Estado Mexicano: La etnicidad y el ruralismo. Los zapatistas se sublevaron contra las guardias blancas de finqueros y terratenientes de la selva chiapaneca. Los grupos de autodefensa, en Michoacán, disintieron de la condición omisa de un sistema de justicia inútil para combatir a la delincuencia organizada que les agrede con secuestros, violaciones, asesinatos, extorciones, etc.

 

Como ayer lo fue el Subcomandante Marcos, hoy es el Dr. José Manuel Mireles Valverde  el líder referente. Aquél, egresado de un colegio jesuita. Éste, de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Cada quien y cada cual con su filosofía y procedimientos de lucha. Cada quien y cada cual con sus consecuencias derivadas: la emigración y la marca.

 

Toda proporción guardada, tratemos de establecer un paralelismo de pensamiento entre ambos personajes:

 

Marcos expresó “… es preferible morir con honor que vivir con la vergüenza de un tirano dictando nuestros rumbos.” El Dr. Mireles dice: “Estamos dispuestos a morir para liberarnos de doce años de estar bajo el yugo del crimen organizado.”

 

Marcos expresó: “Elige un enemigo grande y esto te obligará a crecer para poder enfrentarlo. Achica tu miedo porque, si él crece, tú te harás pequeño.” El Dr. Mireles  dice: “Hay que vencer el miedo, nosotros ya decidimos la forma en que queremos morir… ¡Luchando!”

 

Marcos expresó: “El mundo que queremos es uno donde quepan muchos mundos. La patria que construimos es una donde quepan todos los pueblos y sus lenguas.” El Dr. Mireles dice: “Queremos exterminar al crimen organizado de nuestro estado. No queremos criminales con charola, con una curul, con un poder gubernamental en el estado. Por culpa de ellos todo Michoacán está desgraciado. Los únicos que se benefician son ellos, el pueblo sigue jodido.”

 

Marcos expresó: “No necesitamos permiso para ser libres.” El Dr. Mireles dice: El pueblo que quiera despertar y levantarse está en todo su derecho.”

 

Marcos expresó: “Porque morir no duele, lo que duele es el olvido”. El Dr. Mireles dice: “He llegado a pensar que cuando se me quite el coraje, ese día se me quita el valor.”

 

Marcos expresó: “Todo para todos, nada para nosotros”. El Dr. Mireles dice: “El pueblo manda. Sólo el pueblo puede defender al pueblo.”

 

Concluyo con una expresión lapidaria: El surgimiento de los grupos de autodefensa se justifica a partir del abandono institucional y la incapacidad de las autoridades para garantizar la seguridad de sus gobernados.

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