martes, 1 de octubre de 2013
jueves, 19 de septiembre de 2013
México: Una red de agujeros
Francisco RIVAS LINARES
En el agobio de los
acontecimientos que sacuden al país, parecería que abordar asuntos ajenos a las
tragedias que viven los miles de damnificados de los fenómenos naturales Ingrid
y Manuel pudieran denotar insensibilidad.
Tal parece que el destino nos hubiera alcanzado, aquél que Ángel María Garibay
tradujera del canto que hace referencia al sitio y caída de Tenochtitlán, “Visión de los vencidos”, en uno de
cuyos versos se lee: …y era nuestra
herencia una red de agujeros.
México vive una patética
situación. Oscilamos entre los extremos de la violencia de los hombres y la
violencia de la naturaleza. No hay tino para acertar una paz constructiva, una
paz que sin evadir la confrontación de los plurales, podamos encontrar los
cauces adecuados para alcanzar felices metas.
La delincuencia organizada sigue
sembrando vientos lúgubres con ejecuciones pavorosas. Numerosas madres que aún deambulan
por las calles solitarias reclamando justicia por sus hijos muertos. Obreros
desplazados que demandan sus fuentes de trabajo. Braceros que exigen sus
ahorros esquilmados por un gobierno ladrón. Las protestas sociales que se diseminan
por todos los rumbos de la nación, alterando los ritmos cotidianos. Eso y más
tejen nuestra herencia: Una red de agujeros.
Visiones diversas. Hay quienes
ven a las protestas sociales como un problema económico. Otros como actos de
provocación a la verticalidad del poder. Aquéllos, tal vez los muchos, las
perciben como atentatorias a su garantía del libre tránsito. Y sus actores,
participantes de las protestas, consideran ejercer su legítimo derecho a
manifestarse.
Pero las luchas sociales no
constituyen una causa en sí. Las luchas sociales son una consecuencia y como
tal, estamos obligados a indagar qué es lo que las provocan. Si durante el
sexenio de Felipe Calderón la pobreza se incrementó en más de seis millones de
personas, es obvio que se tendrá idéntica cifra como un foco latente de
protesta.
Si el decidir provoca una
resistencia y ésta a su vez una tensión, entonces podemos inferir que los seres
humanos somos tensos por naturaleza. Lo que ha faltado es la previsión para que
no se desborde dicha tensión.
Y aquí encontramos el problema.
Las reformas laboral, pensionaria, fiscal, energética, educativa, electoral,
religiosa, en fin, siempre generarán tensión social. Cuando quien o quienes
deciden implantarlas no calculan la intensidad de la tensión, las protestas se
desbordan y entonces el Estado hace uso de su fuerza legítima: la represión. A
pesar de las invocaciones al diálogo, el consenso y la participación, reprime.
Fedor Dostoievski en su novela Los hermanos Karamazov, pone en boca de
uno de sus protagonistas, Iván, el siguiente texto que les comparto: “¿Es
compatible emplear como medio lo que la finalidad desprecia? La eterna
aspiración política que observa un horizonte libre de violencia y colmado de
igualdad y libertad, ¿puede valerse de herramientas antagónicas, esto es, de la
propia violencia que pretende erradicar?”
Yo
agrego: ¿El odio encendido que vomitan los pregoneros del sistema en contra de
las protestas sociales, coincide con la cordura que reclaman a sus actores? ¿Las
fuerzas castrenses que someten a golpe de tolete y proyectiles de goma,
sofocarán las multitudes enardecidas? ¿La retórica circular que los políticos
nos endilgan, resolverán las crisis complejas que ellos mismos provocan en la
serenidad de sus despachos?
Preguntas
de respuestas controvertidas, ni duda cabe, pero sólo mediante la formulación
de las preguntas llegaremos a construir el conocimiento. Mientras tanto, vamos
a atrevernos a pensar para llegar construir una sociedad crítica y podamos
romper esa fatal herencia, pues México, nuestro país, es una inmensa red de
agujeros.
Hoy
debería tratar el tema de las Escuelas Chárter,
como fijé el compromiso en la columna política anterior. Sin embargo, ante el
arrebato de los acontecimientos, decidí posponerlo para el viernes próximo.
POR
LOS DESAPARECIDOS DE MICHOACÁN: ¡VIVOS SE LOS LLEVARON! ¡VIVOS LOS QUEREMOS!
El negocio de la educación
Francisco RIVAS LINARES
El Constituyente de 1917, al
discutir y redactar el artículo tercero de la Ley Suprema, relativo a la
educación, lo hizo bajo un principio rector: La educación será una responsabilidad
directa del Estado Mexicano.
Siendo la educación una de las
libertades ciudadanas de mayor importancia,
la inversión que se destine para garantizar la consolidación del
servicio, deberá ser considerado como gasto social. Entendido así, el Estado se
constituye en garante del sentido que habrá de prevalecer en dicho
ordenamiento: Laicidad y gratuidad.
La intromisión de organismos
internacionales y grupos de interés internos, a través de lineamientos
sugeridos o dictados sobre la materia,
contrastan con dicho principio original, pues el enfoque que pretenden instalar
en la educación es la de que ésta se traduzca en ganancias al comerciar con el
servicio.
El choque producido por este
binomio, la educación como bien comunitario y la competencia del mercado como
creador potencial de excelencia, es lo que constituye el fondo de la
resistencia en el magisterio.
La retórica que la iniciativa
privada, y de la cual hace eco el gobierno, es que la educación debe moverse en
torno a tres ideas sustantivas: Eficiencia, eficacia y calidad, conceptos
acuñados originalmente por el eficientismo industrial y que ahora, trasladados
al campo pedagógico, pretenden hacerlos medibles mediante pruebas estándar aplicadas
a los maestros.
La educación como negocio, es
excelente. Me bastarán dos ejemplos: los programas Enciclomedia y CompuApoyo.
El primero de ellos, operado a partir de 2004, aplicó una inversión inicial de
25 mil millones de pesos más los que requiriera el sistema para su mantenimiento
hasta el 2011.
Para el 2012 el gobierno
federal sustituyó Enciclomedia por el programa CompuApoyo que consistía
en obsequiar un apoyo de mil pesos a cada familia que, mediante crédito
Fonacot, decidiera adquirir una computadora. El beneficio previsto alcanzaría a
un millón 700 mil hogares.
Ambos programas fueron un
fracaso. El primero de ellos, Enciclomedia, había dejado de aplicarse
prácticamente desde 2010, pues el equipo consistente en una computadora, un
pizarrón electrónico y un proyector, quedaron inutilizados al no actualizar su
contenido conforme a la modificación de los contenidos de los libros de texto.
CompuApoyo corrió el mismo destino. Surgido en los meses previos a
las elecciones presidenciales, se utilizó como instrumento de propaganda
electoral en beneficio del PAN; por lo que, ya concluido el proceso, éste fue
cancelado abruptamente sin importar los miles de millones de pesos invertidos.
El interés académico no
predominó en ambos programas. Su interés radicó fundamentalmente en cuestiones
políticas y económicas, siendo sus beneficiarios directos los propios políticos
y las empresas privadas.
Ahora el gobierno actual afianza
su propio esquema para introducir la tecnología en las escuelas. Su programa se
denomina Computadoras para Todos y consiste en otorgar una computadora a
cada niño de cuarto y quinto grados de primaria, la cual ya vendrá cargada con
los contenidos académicos del grado específico. Su etapa inicial tendrá un
carácter experimental a partir de noviembre en los estados de Colima, Sonora y
Tabasco. Su calcula que serán repartidas 240 mil computadoras.
Privatizar algunos segmentos de
la educación, como los ejemplos citados, y contratar mayores servicios del
sector privado en la enseñanza pública, es el trasfondo de esta Reforma educativa.
La culminación de la misma estaría centrada en la operación de las escuelas
administradas por empresas privadas con recursos de la hacienda pública e
identificadas como Escuelas charter, un tema que abordaré en la columna política
del viernes próximo.
martes, 17 de septiembre de 2013
sábado, 14 de septiembre de 2013
CARTA A LOS MAESTROS DE LA CNTE
Francisco
RIVAS LINARES
Maestra.
Maestro:
Quiero
hablar de ti y no encuentro las formas adecuadas que te expresen. Hablar de ti,
de esas represiones que no podrán paralizar tu destino de educador(a) con
esperanzas renovadas, de hogueras de emoción y mística libertaria.
Hablar
por tu nombre y tu mensaje, por ese cautiverio indigno a que han sometido tu
coraje y voz, por las bestias que obedecen riendas de la humillación y el
vituperio. Hablar por el seco aroma de tu sudor y esfuerzo, y por tu protesta
de consonantes duras y vocales rotas. Por tus ideales pensados y tu horizonte
de luz y tu hambre insaciable de historias revolucionarias.
Hoy
quisiera contar de tus auroras. Contar de ese barro de tus huesos que modela el
nuevo rumbo de la patria consumida, de mi patria arrebatada por una burguesía
ahíta, insuflada de poder y locura.
Eres
el presente que se niega a exhalar el aroma de la resignación y el silencio.
Eres quien se niega al abandono, a la desdicha, a entregarse al sufrimiento y
la abyección. Eres quien aspira a enderezar este país tan perplejo como
estoico. Eres la negación a la mansedumbre estúpida que frena y que destroza.
Guarda
un poco de tu generosa vida para que el pueblo en ella sumerja su esperanza
dolorida. Que no falte tu presencia, porque sólo tú podrás romper este oficio
de consuelo que nos atosiga.
Eres
educador(a) de rústico ropaje, rostro enérgico y piel oscura. Eres la templanza
y la justicia. Eres quien revela una aurora promisoria para el pueblo. Eres la
calidad humana que se niega a aceptar la mansedumbre doméstica y el mísero
ropaje de la entrega y claudicación.
Quienes
se atreven a combatirte son los procesionarios de la indignidad y la abyección.
Son los rebaños apacentados en las promesas fugases de los malandros. Son los
sinónimos en su ceguera y enajenación, los desmayados en su rastrerismo y su
vocación de esclavos.
Quienes
te combaten no son más que los que viven sumergidos en la imagen piadosa del
maestro que sucumbe en su dejadez indigna, quienes sólo conciben al maestro
nutrido en el tener mas no en el Ser, quienes vigorizan la bestia del
neoliberalismo, quienes se asfixian y sucumben en el copro de los viles que explotan la miseria y el hambre de mi
pueblo.
Quienes
te combaten son los tramposos lambiscones que se encargan de justificar las
aberraciones del sistema, grandilocuentes en su engaño para asaltar la conciencia
de los hombres y mujeres libres, para robar nuestras auroras renovadas.
En
tus ideales no tendrás jamás la necesidad ñoña de escudarte en las fuerzas
represoras del sistema para honrar a quien educa en el decoro y la decencia, no
estarás detrás de la milicia para honrar a su nobleza, ni simular en el broquel
del somatén un acto de honor y de justicia.
Maestra,
Maestro de la CNTE: Que tu pueblo te bendiga en la lucha fervorosa por la Patria.
jueves, 5 de septiembre de 2013
Reforma Educativa: Entre sofimas y locuras.
Francisco RIVAS LINARES
En las Columnas Políticas del
19 y 26 de abril y 3 de mayo del presente año, expresé algunos puntos de vista
sobre la Reforma Educativa. En el primero de ellos cité las 15 recomendaciones
que la OCDE le prescribía al gobierno mexicano en materia de educación. En el
segundo, comenté la diversidad interpretativa que le damos al concepto de calidad aplicado a la educación. Y en la
Columna Política del 3 de mayo, abordé la intención que subyace por privatizar
el servicio educativo.
Convengo en la necesidad de
retomar el asunto en cuestión, siempre bajo la guía de la razón y la ética. Con
esta premisa como principio rector, expongo lo siguiente:
Quienes deciden dedicarse al
oficio de la política, deberían tener tres sentidos desarrollados, además de
los cinco ya conocidos (oído, gusto, olfato, vista y tacto). Estos tres sentidos
a los que me refiero, son el de la oportunidad, el de la proporción
y el del equilibrio.
Las decisiones que los políticos
han de tomar en el ejercicio de sus funciones públicas, deberán ser pensadas en
grado sumo, pues éstas repercutirán en el ámbito social. Los legisladores, los gobernantes o quienes fueron
designados para impartir justicia, llevan sobre sí el peso de la oportunidad
para decidir, considerando el resultado proporcional del beneficio-perjuicio
hacia la sociedad. Ambos sentidos, aplicados con eficacia, les dará los equilibrios
suficientes y necesarios para mantenerse firmes y fuertes en el principio de su
autoridad, ganándose el respeto y reconocimiento.
El Presidente Enrique Peña
Nieto se ha propuesto alcanzar diversas reformas estructurales, destacando la
de telecomunicaciones, la educativa, la energética, la fiscal, la política y la
judicial. A estas habría que agregarle la laboral, misma que se alcanzó en el
proceso entrega-recepción de la presidencia. Las ya presentadas y aprobadas han
despertado controversias y desencuentros, como sucederá con las que vienen.
Por cuanto a la Reforma Educativa,
leído el decreto y los tres reglamentos me planteo las siguientes interrogantes:
¿Cuál es el sentido político de la educación? ¿Cuáles son las responsabilidades
y compromisos que adquieren todos los actores del proceso? ¿Qué valores y
proyectos éticos se conjugan en el ejercicio de la función docente? ¿Cómo
entiende la ciudadanía el acceso y participación en el servicio educativo? ¿A
qué tipo de compromisos da prioridad el gobierno con esta reforma educativa?
¿Cuál es el perfil del ciudadano que se pretende formar? ¿Cuál sería el perfil
de los docentes para la formación de tal ciudadano?
La educación es un aparato
ideológico del Estado. En ella impregna su ideología dominante, conforme al
contexto en que se encuentra inmerso. Si somos un país dominado por el
capitalismo salvaje, traducido en una confianza ciega en el libre mercado
conocido como neoliberalismo, es obvio que en tal contexto, los programas
académicos están enfocados a satisfacer los requerimientos de los sectores
productivos, estimulando acciones que capaciten al educando para la
competencia.
En función de ello, se definen
las actitudes (SER), los conocimientos (SABER) y las habilidades (SABER HACER)
que deberán adquirir los educandos. Seguramente los padres de familia que aun
consideran a la educación como un recurso para alcanzar la movilidad social, es
decir, un status económico más alto, afirmarán que sería lo correcto. Sin
embargo, lo que subyace es la pretendida consolidación del vínculo patrón-trabajador,
bajo los criterios de antaño, esto es amo-esclavo.
Lo anterior significa que la
educación deja de ser de interés social para pasar a ser un asunto de las corporaciones,
en donde se fincan relaciones de desigualdad.
Esta es la razón por la que los
Pepes
& Toños de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex),
la Confederación de Cámaras Industriales (CCI) y del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) se
muestran interesados en influir en el sistema educativo, ya que obtendrían la
seguridad proveedora de trabajadores calificados y obedientes, sumisos y mal
pagados. Y cuando la educación se define en sus lógicas de funcionamiento en
favor de la élite económica, estaríamos frente a una modalidad privatizadora.
Libero estas ideas con el
compromiso de continuar en la próxima Columna Política.
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