miércoles, 22 de mayo de 2013

Los desaparecidos: Vivos se los llevaron, vivos los queremos




Francisco RIVAS LINARES

Es doloroso ver a madres angustiadas por la desaparición de sus hijos-hijas, en una huelga de hambre y en plantón indefinido fuera de las instituciones obligadas a impartir justicia; instituciones que deberían instrumentar  estrategias prontas y adecuadas  que lleguen a paliar el sufrimiento que arrastran desde meses, años atrás.

 

Es doloroso verlas en su gesto de impotencia, con lágrimas de frustración y coraje por la insensibilidad que demuestra una burocracia tortuosa e indolente. Es doloroso apreciar la escasa solidaridad de una nación dolida por la llaga de una guerra estúpida que arrastró decenas de miles de muertos y desaparecidos.

 

El diez de mayo anterior, las madres adheridas a una organización denominada Comité de Michoacanos Desaparecidos, A.C. salieron a manifestarse de manera pacífica por las calles de Morelia. Así se unificaron a otras marchas que se efectuaron en otras entidades de la república. Y me pregunto: ¿Cómo controlan sus emociones estas abnegadas familias, para salir con su dolor a cuestas a expresarse de manera pacífica? ¿Cómo controlan sus arrebatos, ellas, conscientes de la desaparición de sus seres entrañables?

 

“Nos han arrancado una parte de nuestro corazón, por eso no hay nada qué festejar” “Ya no festejamos el día de la madre porque estamos muertas en vida” Expresiones así deben calarnos a todos. Expresiones así deberían llenarnos de vergüenza y no sólo acompañarles, sino solidarizarnos.

 

Human Rights Watch, la organización mundial que se dedica a investigar, defender y promover los derechos humanos y cuya sede se encuentra en Nueva York, EE.UU., en su informe referido a México bajo el título “Los desaparecidos de México: El persistente costo de una crisis ignorada”, asevera que miembros de las fuerzas de seguridad de México han participado en numerosos casos de desaparición forzada y que prácticamente en ninguno de estos casos las víctimas fueron halladas ni se llevó a los responsables ante la justicia, lo cual ha exacerbado el sufrimiento de los familiares de los desaparecidos.

 

La misma organización reconoce que “el presidente Peña Nieto ha heredado una de las peores crisis en materia de desapariciones que se hayan producido en América Latina a lo largo de la historia; y que a pesar de que su administración ha anunciado medidas importantes para asistir a las víctimas, todavía debe tomar los pasos necesarios que los responsables  de estos horribles crímenes sean llevados ante la justicia”.

 

Por su parte, la Asociación Civil de Michoacanos Desaparecidos asevera que tiene registrados 159 casos que tienen esa condición y sin ninguno resuelto, pues no han aparecido con vida ni tampoco sus cuerpos.

 

Sí, se expresaron pacíficamente. Y no contestaron a quienes les llegaron a provocar con insultos estúpidos, reclamándoles que se pusieran a trabajar y no anduvieran de flojas.

 

Desde esta tribuna de expresión libre que nos ofrece Micrófono Abierto, convoco a todos sus participantes para que al final de su intervención hagan el exhorto a las autoridades para que actúen pronta y eficazmente. Que nuestro grito sea: Por lo michoacanos desaparecidos, Vivos se los llevaron, vivos los queremos.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Cisma: La Reforma Educativa III



Francisco RIVAS LINARES


La educación es el tema que nos ha ocupado en las últimas columnas políticas. En la primera de ellas me referí a las etapa por las que ha transitado el servicio y que se identifican como periodo de institucionalización (1920-1940), periodo de crecimiento (1940-1980) e ingresar a los tiempos dominados por tecnócratas conocidos como Chicago Boys (chicos de Chicago), término con el que se denominaron a los economistas neoliberales cuyas políticas la sustentaron en la economía de mercado. Cité también los quince compromisos que el gobierno firmó con la OCDE al momento de ingresar a ese club de países ricos; compromisos para liberar capitales y servicios figurando, entre ellos, el de educación. A esta etapa se le conoció como la Modernización Educativa.

 

En la anterior columna política, se expuso lo que se debería entender por calidad. Dejé establecido que esta iba ligada a la o las cualidades que el producto o servicio debería tener para calificarla como de calidad. Las cualidades sirven para establecer modelos. Ya aplicada a la educación cité los dos modelos educativos que se ofrecen: el que busca capacitar a los educandos para investigar, analizar y cuestionar. Mientras que el otro modelo pretende formatear a los educandos para la obediencia, que acaten órdenes sin cuestionar y que acepten las estructuras existentes.

 

Ahora hablaré sobre la privatización del servicio educativo, meta ambicionada por los gobiernos tecnocráticos.

 

Dice un dicho: Si se ve como pato, si camina como pato y si grazna como pato, pues es pato. Así la educación. Si los políticos alientan, promueven y subsidian a la educación privada, más que al servicio público, la tendencia es, obviamente, privatizadora.

 

Me explico: Desde antes de 1987 los políticos del PRI y del PAN han estado presentando por separado iniciativas de ley para subsidiar fiscalmente a la educación privada. Este asunto lo concretó Felipe Calderón firmando un decreto el 13 de febrero de 2011, mediante el cual permite a las familias que tienen a sus hijos en escuelas privadas a deducir de su ingreso gravable el pago de las colegiaturas, beneficiando no sólo a los sectores de la población con mayores ingresos, sino a las empresas de educación privadas.

 

Trece mil millones de pesos fue la cantidad que el señor Calderón destinó para el subsidio. Trece mil millones de pesos que fueron desviados de programas sociales prioritarios. Trece mil millones de pesos que debieron beneficiar a las destartaladas escuelas públicas de las zonas rurales e indígenas, donde las condiciones de infraestructura son pésimas y que sin embargo se canalizaron a las escuelas particulares, esas mismas que hacen un negocio jugoso cobrando cuotas de inscripción, reinscripción, mensualidades elevadas, venta de uniformes, material escolar, libros y conexos.

 

El sector privado obviamente aplaudió sin rubor dicha acción presidencial, ese mismo sector que cuando se destinan subsidios para beneficiar a las clases marginadas, las critican calificándolas de “populistas”.

 

Ahora se ventila la idea de un bono educativo, el que se daría a los padres de familia que inscriban a sus hijos en escuelas privadas estimulando la demanda por este tipo de educación la cual no es por sí mejor que la pública. Ciertamente hay escuelas privadas excepcionales, pero en promedio las escuelas privadas no tienen mejores resultados que las escuelas públicas.

 

Lucrecia Santibáñez, investigadora en temas de educación y miembro de la Corporación Investigación y Desarrollo (RAND corporation) cuestionando esta política de subsidios a la educación privada, afirma: “Todos los mexicanos merecen una educación de calidad: desde la familia de clase media urbana hasta el indígena en la sierra de Oaxaca y el hijo de Carlos Slim. La cuestión no es quien la merece más, sino quien la necesita más. Es ahí donde debería estar la prioridad gubernamental.” Y no en los subsidios a particulares en beneficio de las empresas de educación privada.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Cisma: La reforma educativa (II)



Francisco RIVAS LINARES

Todas las acciones emprendidas por el gobierno, son justificadas con sofismas que, como tales, dejan la duda en sus gobernados. Cuando se trata de asuntos relativos a las cuestiones del trabajo, aseguran que serán en beneficio del ingreso y el seguro de retiro de los propios trabajadores. Si es relativo a la agricultura, nos dicen que estimularán el desarrollo agrícola y fortalecerán la soberanía alimentaria. Si de educación se trata, entonces nos engatusan con el garlito de mejorar la calidad del servicio, por tratarse del factor que habrá de contribuir a la movilidad social del ciudadano.

 

Lo cierto es que todo desemboca en lo opuesto. Los trabajadores ganan cada vez menos y viven una situación de esclavitud laboral. De la agricultura, ni se diga, pues desde que Carlos Salinas de Gortari modificó el artículo 27 constitucional para desaparecer el ejido y retirar los subsidios al campesino, éstos han entrado en caída libre hacia su empobrecimiento severo. Y de la educación nos vienen hablando de la calidad desde el gobierno de Miguel de la Madrid sin alcanzarla.

 

Pero hablemos sobre esa palabreja que nos embadurnan siempre que tienen la oportunidad de hablar los políticos: Ca-li-dad. ¿Qué se entiende por calidad?

 

La calidad es atribuida a los objetos y/o sujetos que tienen ciertas cualidades naturales o inherentes. Esto significa que la suma de las cualidades determina la calidad de algo o de alguien. ¿Y quién determina las cualidades? Aquí entramos ya a los valores convencionales, pues lo que para mí tiene calidad, para otros tal vez no. Por eso es necesario que tengamos un consenso sobre cuántas y cuáles cualidades tendremos que evaluar para definir un patrón o modelo.

 

Si la aplicamos a la educación, es decir, calidad educativa, ¿qué cualidades deberá tener ese servicio? ¿Cómo definir el patrón o modelo educativo? Al efecto, permítanme tomar las ideas del filósofo y lingüista Noam Chomsky, quien identifica dos modelos y que tal vez ustedes ya los conocen al menos por referencia. Enunciaré dos: El que establece que el objetivo más alto en la vida es investigar, crear, buscar la riqueza del pasado, tratar de interiorizar las partes que son significativas y que esté en permanente búsqueda para comprender su ámbito social a fin de modificarlo o transformarlo. Desde este punto de vista el propósito de la educación es enseñar a los alumnos cómo aprender por sí mismos, cómo usar ese conocimiento para lograr producir algo nuevo, alumnos que a través de la investigación encuentren alternativas para solucionar conflictos (Howard Gardner asevera que el arte de la inteligencia es saber resolver conflictos), alumnos capaces de analizar y reflexionar para cuestionar doctrinas y figuras de autoridad.

 

El otro patrón o modelo educativo es el del adoctrinamiento, un modelo que alberga la idea que desde la infancia los alumnos tienen que ser colocados dentro de un marco de referencia en el que acatarán órdenes, aceptarán estructuras existentes, sin cuestionar; es decir, un alumno obediente. Y aquí vendría otra pregunta: ¿cuántas veces tiene que obedecer un estudiante para calificarlo de obediente?

 

La escuela debería ser como el primer modelo o patrón ya señalado, si consideramos que la escuela tiene como propósito sustantivo que los alumnos desarrollen cuatro capacidades elementales: la del razonamiento, la de la confrontación, la comprensión lectora, y el uso del lenguaje para la expresión de sus ideas.

 

Sin embargo hay estructuras poderosas que prefieren el adoctrinamiento para obtener profesionistas y/o trabajadores formateados para que no cuestionen, para que cumplan las funciones que se les asignen de manera obediente, personas que no hagan muchas preguntas, que no traten de sacudir sistemas de poder y de autoridad. Tales son las aspiraciones de la triple alianza: tecnócratas, empresarios y políticos, así identificados por Luis Hernández Navarro en su libro “No habrá recreo”.

 

El Presidente de la República justificó la modificación de los artículos 3º y 73 constitucionales, con el siguiente argumento: “Para que los alumnos reciban una educación que cumpla con los fines y satisfaga lo principios establecidos en la norma constitucional, resulta imprescindible la calidad educativa”.  Sin embargo no precisó las cualidades que debería tener la susodicha calidad educativa.

 

Ahora usted, estimable lector, deberá definirse por alguna de las dos opciones: Si la escuela que proviene de la Ilustración o la que proviene del adoctrinamiento.

lunes, 22 de abril de 2013

Cisma: La Reforma Educativa (I)




Francisco RIVAS LINARES


Previo a la Reforma Educativa que hoy despierta tanta controversia, el Sistema Educativo Nacional pasó por dos periodos: El primero, de 1920 a 1940, conocido como “periodo de institucionalización”. El segundo, de 1940 a 1980, identificado como “periodo de crecimiento”.

 

En el sexenio del presidente Miguel de la Madrid (1982-1988) la revolución educativa (así denominada) fue implementada por don Federico Reyes Heroles, entonces Secretario de Educación Pública, cargo que desempeñó hasta su deceso, ocurrido en 1985. Dicha revolución consistía en un conjunto de acciones tendientes a transformar no sólo la estructura educativa, sino incluso los contenidos programáticos y los métodos aplicables al proceso de la enseñanza.

 

Con ello, el lic. Reyes Heroles pretendía alcanzar cuatro metas: 1) La renovación moral de la sociedad, lema –incluso- de su campaña. 2) La descentralización de la vida nacional. 3) La profesionalización del magisterio; y 4) la democratización nacional. Para lograrlo, era necesario “elevar la calidad de la educación en todos sus niveles.” Aquí ya encontramos el empleo recurrente de la palabra “calidad”.

 

Con Carlos Salinas de Gortari, quien tuvo cuatro secretarios de educación ( Bartlet, Zedillo, Fernando Solana y José Ángel Pescador), se reformó el artículo 3º para hacerlo congruente con el 130 constitucional que establecía la nueva relación Iglesia-Estado. Además, se definen 200 días laborables en las escuelas y se hace una reforma en los Planes y Programas de Primaria y Secundaria. A ello se le denominó “Modernización Educativa”. El paradigma “calidad educativa” se sigue reforzando.

 

El 18 de mayo de 1994, Salinas de Gortari ingreso a nuestro país al “club de países ricos”; es decir, a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Para ser aceptado, firmó el compromiso de liberar progresivamente los movimientos de capitales y servicios, tales como turismo, comercio, pesca, medio ambiente, agricultura y educación. En este marco, debemos entender la firma del TLC, la privatización masiva de empresas estatales y la banca, concede personalidad jurídica a las iglesias, la declaración del fin del reparto agrario y la conversión del régimen de propiedad ejidal al de propiedad privada.

 

Aquí también debemos comprender ese reiterado empeño de hacer partícipe al capital privado en las cuestiones de energía (petróleo y electricidad)

 

La OCDE empieza a dictar una serie de consideraciones que los gobiernos subsecuentes deberán aplicar en todos esos rubros. El último dictado que dicho organismo le hizo al gobierno de la república en el aspecto educativo data de 2010, encontrándose en un documento  identificado bajo el título “Acuerdo de Cooperación México – OCDE para mejorar la calidad de la educación de las escuelas mexicanas”.

 

Son 15 recomendaciones las que se deben cumplir y que cito a continuación: 1) Definir la enseñanza eficaz. 2) Atraer a los mejores aspirantes. 3) Fortalecer la formación inicial docente. 4) Mejorar la selección docente. 5) Abrir todas las plazas a concurso. 6) Crear periodos de inducción y de prueba. 7) Mejorar el desarrollo profesional. 8) Evaluar para mejorar. 9) Definir la dirección escolar eficaz. 10) Profesionalizar la formación y la asignación de plazas a los directores. 11) Fortalecer el liderazgo instruccional en las escuelas. 12) Aumentar la autonomía escolar. 13) Garantizar el financiamiento para todas las escuelas. 14) Fortalecer la participación social. 15) Crear un Comité de Trabajo para la Implementación.

 

Como se puede observar, la educación en nuestro país se pliega a los dictados de un organismo cuyo espíritu obedece más a intereses utilitaristas y económicos y no a los sociales propios a la idiosincrasia nacional.

martes, 16 de abril de 2013

Diputados ciegos. Diputados sordos




Francisco RIVAS LINARES

“Ni los veo, ni los oigo” es una expresión que se le atribuye a Carlos Salinas de Gortari, y que fue dicha cuando los periodistas le pidieron opinión sobre las interpelaciones de que fue objeto durante la lectura de su último informe de gobierno en 1994.

 

El desdén fue la única respuesta a los  gritos y reclamos de sus opositores, mas de paso exhibía su miseria moral y enfatizaba su personalidad cínica. Ni los vi ni los oí, así de simple salvaba los momentos más embarazosos que tuvo durante todo su sexenio. Era su estilo personal de gobernar, diría Don Daniel Cossío y Villegas.

 

Y la expresión fue adoptada por muchos políticos. Salinas de Gortari sin saberlo, les dio  la clave para que libraran los reclamos y demandas de la ciudadanía que les pudieran causar escozor. Ahora lo corroboramos con  los diputados de la LXXII legislatura aquí, en Michoacán, pues no obstante los enojos que la ciudadanía manifestó hacia sus viajes a Francia y Brasil, ellos ni los vieron ni los oyeron. Es más, un legislador, de esos de pedigree, los calificó de diabólicos al pedir que no satanizaran su turismo político.

 

La democracia, pues, se detuvo a las puertas del Congreso. El paradigma latino vox populi vox dei, la voz del pueblo es la voz de Dios, atribuida al teólogo y pedagogo Alcuino de York y que solía aplicarse para consolidar las democracias parlamentarias, se la pasaron por el arco del triunfo; y se van, por tanto, alegres, despreocupados y campantes, a satisfacer una  patriotera responsabilidad que –la verdad- raya en la caricatura.

 

Palo dado ni Dios lo quita es el refrán propio de los navajeros de la política, de los enemigos de la concordia, de quienes carecen de sentido común, de quienes no conceden un mínimo respeto hacia lo social.

 

Ahora recuperemos la memoria: En el mes de marzo la Auditoría Superior de Michoacán dio a conocer cómo los diputados de la anterior legislatura se embolsaron 80 millones de pesos que iban destinados para un programa denominado “Gestión para infraestructura social”. En el tema sobre la corrupción que abordé en la Columna Política del viernes 22 del mes citado y publicado en este blog bajo el título “México: La corrupción por sistema”, expuse mi opinión al respecto.

 

El 10 de abril la prensa dio la noticia de que los actuales diputados recibirán dos millones de pesos cada uno para que cumplan con los compromisos hechos durante sus campañas en los municipios de sus distritos electorales; obsequio que les entrega Fausto Vallejo Figueroa para que refuercen su personal posición política y la del partido a que pertenecen.

 

Su inversión, ya lo presumimos, será en obras mínimas y de relumbrón o, en su defecto, se los embolsan, como la anterior legislatura, al fin y al cabo en este Michoacán no pasa nada.

 

Y los plurinominales, tan inútiles y onerosos al erario público, ¿qué compromisos adquirieron con la ciudadanía, si su curul fue un obsequio del partido al que pertenecen? Ellos fueron impuestos por la fuerza y no están comprometidos salvo con quien o quienes los anotaron en la lista.

 

Concluyo con una pregunta: ¿Con estos políticos vergonzantes será posible construir un sistema social solidario?

jueves, 11 de abril de 2013

Turismo político




Francisco RIVAS LINARES

En la Columna Política del viernes 22 de marzo, abordé el tema relativo a la corrupción que nos domina como sistema en México. Citaba algunas prácticas corruptas que ya han sentado precedente, tales como el tráfico de influencias, el uso privado de los bienes públicos, la malversación, el soborno, en fin.

 

Hay una práctica corrupta enquistada en la clase política del país denominada “Turismo político”  que consiste en viajar a costa del erario público y que en lenguaje paladino se les designa con la expresión tramposa viajes por razones del servicio.

 

Al cobijo refranero de la ocasión la pintan calva, nuestros políticos encuentran cualquier excusa para viajar a todo trapo, ante la perplejidad de la ciudadanía que no encontramos  la cuadratura al círculo, pues en tanto que el gobierno se desgarra en sus quejas de quebranto financiero y una austeridad pretendida, otros, los menos, disponen con abuso cínico de los recursos que aportamos los contribuyentes.

 

El dulce encanto de las alfombras rojas del poder les hace perder piso; y olvidando la pobreza de sus gobernados, se refugian entre presupuestos benévolos que les concede la curul y se asignan recursos a contentillo para construir, a su decir, el nuevo Michoacán; y para hacerlo, hay que viajar a Francia y a Brasil, y al Vaticano y a donde les formulen la invitación. Ellos tan risueños y luego les hacen cosquillas.

 

Ante la ejecución múltiple de la ciudad de Uruapan, el Secretario de Gobierno Jesús Reyna demandó que no se magnificara el acontecimiento; es decir, que no exageráramos el suceso, como si asesinar a siete jóvenes y exhibirlos sentados en sillas de plástico y con el tiro de gracia fuera poca cosa.

 

Ahora el presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, Alfonso Martínez Alcázar, ha dicho que no se debe satanizar el viaje de los diputados; es decir, que no seamos perversos y aceptemos sumisos esta corruptela tan afianzada en la casta política.

 

De manera que nos movemos en el péndulo de la magnificencia y la satanización. Ocho millones 950 mil pesos que dispondrán los diputados para este 2013, mismos que se gastarán en actividades que sólo ellos determinan sin que nadie pueda controlarlos ni solicitar autorización alguna, no deberán ser motivo de escándalo. Ni del morro que se gasten ni de los resultados de su turismo oficial  están obligados a informarnos. Este es el lenguaje administrativo que no alcanzamos a entender, puesto que si se trata de disponer de fondos públicos, no encontramos razón para que se nos vete la información sobre los reflejos de lo invertido.

 

La madre del cordero, diría Don Miguel de Cervantes Saavedra, el autor de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, está en que son ellos mismos quienes se autorizan viajes, se fijan sus dietas, viáticos y compensaciones, sin mediar regulación alguna, todo en nombre de una viciada autonomía.

 

Se van pues como invitados de piedra al foro sobre el medio ambiente a realizar se Francia, y al Congreso Internacional de la Primera Infancia en Brasil. Y digo que son invitados de piedra, porque sólo irán de mirones pues conocida su medianía, dudo que participen con ideas que les enaltezcan como parlamentarios. Seguirán oscilando entre un margen de cinismo y otro de cursilería.

miércoles, 3 de abril de 2013

México: La corrupción por sistema



Francisco RIVAS LINARES

México es una red de agujeros. A la pregunta sobre cuáles serían los agujeros de la red en la que ha quedado atrapado nuestro país, las respuestas pudieran ser: Corrupción, criminalidad, indiferencia, escepticismo, ignorancia y analfabetismo funcional. Pondré un énfasis especial a la corrupción, asunto de singular complejidad por las muchas facetas que presenta.

 

Tráfico de influencias, contrabando, soborno, peculado, uso privado de los bienes públicos, el castigo al inocente, prevaricación, malversación, nepotismo, coptación, impunidad, en fin, todo lo que constituya la destrucción de la vida institucional, son considerados como prácticas de corrupción; y éstas se han venido incrementando de manera escandalosa en los últimos cuatro lustros, a tal grado que estudiosos sobre el tema ya la consideran como un peligro para la seguridad nacional.

 

La ley de Herodes, El violín y Presunto culpable son cintas cinematográficas que se han convertido en emblemáticas del asunto que nos ocupa: El abuso del poder, el triunfo de la ilegalidad y la inmoralidad.

 

Una sociedad corrupta no puede ser  sino una sociedad en estado de descomposición, una sociedad carente de justicia. Y siendo los pobres quienes más padecen las consecuencias de su práctica, la hace tener visos de tragedia. Por eso es necesario que tomemos conciencia de su existencia para censurarla, para combatirla.

 

En un estudio al respecto del Dr. David Arellano Gault, especialista del Centro de Investigación y Docencia Económicas, asevera que en virtud de haberse establecido en México la corrupción por sistema, ya se le considera como un instrumento que se puede manejar a conveniencia. Cito literalmente: “Cuando la corrupción se hace sistémica, nos hacemos cínicos y entonces queremos imitar lo que hacen los influyentes o poderosos. Si ellos lo hacen, por qué yo no, como ciudadano, no lo puedo hacer, y esto se llama cinismo”, indica el Dr. Arellano.

 

Nuestro país no tiene mecanismos eficaces para combatir la corrupción. Por eso vemos que exponentes de hechos corruptos no son juzgados ni sentenciados y gozan de cabal salud en la sociedad.

 

El miércoles anterior se dio noticia de que la Auditoría Superior de Michoacán había descubierto que los diputados de la anterior legislatura se embolsaron 3 millones 700 mil pesos cada uno de ellos, mismos que les habían asignado para traducirlos en apoyos a los habitantes de sus distritos, por lo que se presume que cometieron un fraude “…al no haber entregado en especie o en dinero los recursos para la compra de cemento, fertilizantes o materiales de construcción a quienes se los solicitaron”.

 

Ahora bien. Si me dijeran que me han depositado en el banco 5 millones de millones 700 mil millones de pesos para que disponga de ellos como quiera, sin lugar a dudas que perdería la cordura. Y cualquiera, seguramente. Pues resulta que Felipe Calderón, de conformidad con el informe presentado por la Unidad de Evaluación y Control denominado Sistema financiero y riesgos de las finanzas públicas, utilizó de manera discrecional una cantidad como la ya citada. ¿Cómo y en qué los gastó? Es un enigma.

 

No en vano se ha destacado que en México las personas menos confiables son los políticos. Pero para alimentar la ingenuidad, pretenden hacernos creer que con la cruzada por el hambre van a colmar nuestras inquietudes de pueblo marginado, sediento de justicia, de trabajo y seguridad social.