lunes, 4 de marzo de 2013
viernes, 1 de marzo de 2013
Los desaparecidos del calderonato
Francisco RIVAS LINARES
Una sonajera se dejó escuchar
por todo el territorio nacional y aún allende sus fronteras, con motivo de la
captura y encarcelamiento de la lideresa magisterial Elba Esther Gordillo; una
criatura amamantada por el sistema y cuya monstruosa creación hoy les asusta.
La magnificencia del acto judicial, hizo que pasaran desapercibidas dos notas
de relevada importancia para el presente y porvenir de nuestra nación, tales
como el surgimiento de nuevos grupos de autodefensa que ponen en entredicho la
efectividad de los gobiernos para proporcionar seguridad a sus gobernados, y la
publicación de la lista de desaparecidos durante el gobierno del tristemente
célebre Felipe Calderón.
Ahítos de la corrupción de la
maestra, no abundaré al respecto. La purulencia que brota por los cuatro
costados del sindicalismo oficial y oficioso, ya ha dado suficiente materia
para que tengamos un juicio bien formulado. De manera que prefiero abordar el relativo
a la desaparición forzada de personas, práctica que pensábamos olvidada y que
alcanzó una singular relevancia en el sexenio anterior.
El 9 de junio de 1994, en la
ciudad de Belem do Pará en Brasil, los países que integran la Organización de
Estados Americanos (OEA) resolvieron adoptar la Convención Interamericana sobre
Desaparición Forzada de Personas en cuyo documento en su artículo dos asienta
lo siguiente: “Para los efectos de la
presente Convención, se considera desaparición forzada la privación de la
libertad a una o más personas, cualquiera que fuere su forma, cometida por agentes
del Estado o por personas o grupos de personas que actúen con autorización,
el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la falta de
información o de la negativa a reconocer dicha privación de la libertad
o de informar sobre el paradero de la persona, con lo cual se impide el
ejercicio de los recursos legales y de las garantías procesales pertinentes.”
(Los subrayados son míos)
Desaparecer a las personas
constituye la más perversas violación de los derechos humanos, pues de facto se
les niega su derecho a existir. Es un método de intimidación que inventaron los
nazis en 1941, cuando el Alto Comentado Alemán promulgó el decreto denominado
“Noche y Niebla” inaugurando tan aberrante práctica como método de eliminación
eficaz de sus opositores, dejando –además- a las familias en una ignorancia
total sobre la suerte de las víctimas. En nuestro país se instaló esta práctica
nefasta en la década de los sesenta, para intimidar a los activistas de la
protesta social.
El martes anterior -26 de
febrero- el gobierno federal informó tener en su poder una lista que Felipe
Calderón había optado por mantenerla como documento confidencial. 26 mil 121
“personas no localizadas” de los cuales 642 son michoacanos. Llama la atención
el uso de eufemismos que nuestros políticos suelen aplicar a ciertos hechos que
les resultan incómodos. Así Felipe Calderón llamó a las víctimas de su guerra
“daños colaterales”. Ahora Peña Nieto les llama a los desaparecidos “personas
no localizadas”.
Nuestro municipio, Morelia,
tiene un registro de 137 desapariciones en los últimos tres años, de
conformidad con lo publicado por la Agencia de Información y Análisis Quadratín
que dirige el periodista Francisco García Davish.
Human Rights Watch
(Observatorio de Derechos Humanos) ha calificado al sexenio de Felipe Calderón
como la época en que llegó a su punto máximo esta práctica, ocasionando una
profunda crisis ya que se ha documentado que en el 60% de los casos estuvieron implicadas
todas las fuerzas de seguridad convirtiéndose así en colaboradores de los
grupos delincuenciales.
Esto constituye una auténtica
tragedia para nuestro país que no debemos pasar por desapercibida. Es un acto
de crueldad por el que deberían responder personajes del sexenio anterior
perfectamente identificados.
Radio UNAM ha producido un
programa bajo el título “Desaparecidos.
Las historias paralelas de Argentina y México en relación con las
desapariciones.” En su introducción se deja escuchar la voz del poeta y
escritor uruguayo Mario Benedetti, diciendo con evidente tristeza: “Están en
algún sitio, nube o tumba. Están en algún sitio, estoy seguro, allá en el sur
del alma. Es posible que hayan extraviado la brújula y hoy vaguen preguntando,
preguntando dónde carajo queda el buen amor porque vienen del odio.”
martes, 19 de febrero de 2013
La desobediencia, como acto de rebeldía y protesta
Francisco RIVAS LINARES
El sentido de la historia está
signado por la rebelión del Hombre contra el poder. La conciencia crítica es
parte de la naturaleza de nuestra humanidad. El filósofo clásico Sócrates,
llegó aseverar que la existencia que no es cuestionada no merece ser vivida.
¿Qué es lo que define nuestra
vida? ¿Qué es lo que le da valor y significado a nuestra existencia? Varias
respuestas pudiéramos encontrar a tales preguntas. Si consideramos que el
Hombre es el único ser que tiene la capacidad de hacer y excribir la historia, a
partir de dudas y preguntas, entonces a la historia tendremos que hilvanarla
con juicios derivados de nuestra facultad reflexiva; y en esta facultad vamos
cifrando nuestro horizonte, dándole ese valor y significado a nuestra
existencia.
Todo es materia de análisis. Todo
es asunto de reflexión. Por eso cuestionar, preguntar insistentemente,
impertinentemente, responde a nuestra naturaleza humana.
Quienes ejercen el poder
siempre han sido empeñosos en limitarnos –y hasta cancelarnos- ese derecho a
cuestionar. Siempre se escudan en argumentos falsos y tramposos. El orden, la
disciplina o la imagen, constituyen sus palabras clave para imponer la
disciplina del silencio, reclamándonos obediencia incondicional a sus mandatos
fundacionales.
Olvidan que la desobediencia es
el acto primario de libertad. Y que aún privando de la libertad física del
atrevido, la libertad de su conciencia prevalecerá.
La ciudadanía, en el hastío de
las mentiras repetidas, está dando un flanco, al menos, a los gobernantes
que se solazan en sus logros autistas que contrastan con la realidad. Y aún y
cuando se hagan acompañar de porras y matracas, esa realidad rebasa sus
palabras.
Así, ante la permanencia y la
persistencia de los grupos delincuenciales, las organizaciones de autodefensa
van creciendo en número en poblaciones y rancherías del medio rural,
constituyendo un cuestionamiento a gritos que sólo quienes se debaten en la
sordera de sus fantasías, no escucha.
Cansados de la extorsión, el
secuestro, homicidios, asaltos a comerciantes, pueblos y colonias se han
organizado para vigilar y detener a los criminales en clara desobediencia a la
legalidad.
Quienes transitan por Oaxaca,
Morelos, Guerrero, Michoacán y el Estado de México, son sometidos a revisión en
filtros de seguridad carreteros –así les denominan- por civiles que portan
armas de fuego y hasta machetes.
“Vamos a cercar toda la región
desde Amatepec hasta Michoacán”, así lo declaró Luis Enrique Granillo,
activista que forma parte del Frente Popular Campesino Francisco Villa.
En nuestro estado, el periódico
Cambio de Michoacán, publicó el 10 de febrero pasado, “…que de acuerdo con cifras oficiales sólo en
la zona oriental operan cerca de 40 grupos de autodefensa.”
El diputado Manlio Fabio
Beltrones ha prevenido que de mantener esta tendencia de instalar, operar y
fortalecer los grupos de autodefensa, pudieran llegar a ser el preludio de un
estado de ingobernalidad.
Cuidado. El despertar del
México Bárbaro comienza a manifestarse. Y no se olviden que la política es un
asunto de reflexión, no de reflectores.
sábado, 9 de febrero de 2013
Mentiras deliberadas en torno a una tragedia
Francisco RIVAS LINARES
"El engaño de los otros puede terminar siendo el propio"
Francisco Martínez de la Vega
fue un periodista y escritor que nos ilustraba –en nuestros años estudiantiles-
con sus artículos de análisis político de mucha calidad en la revista Siempre!, que dirigía en ese entonces
el maestro José Pagés Llergo. Próximo a cumplirse un aniversario más de su
deceso, el que tuvo lugar en la ciudad de México el 18 de febrero de 1985,
viene a mi memoria una anécdota que comparto con ustedes.
Un 7 de junio, con motivo del
Día de la Libertad de Prensa, el entonces Presidente don Adolfo López Mateos se
encontraba en la mesa de honor en la comida que se ofrecía al gremio
periodístico. Don Paco Martínez, distante de la mesa presidencial, departía con
sus compañeros del oficio. Llegó un momento en que las personas que se
encontraban cercanas al Presidente, riéndose, empezaron aplaudir. Poco a poco,
como un tsunami, toda la concurrencia se solidarizó en ese aplauso festivo. Don
Paco preguntó a sus vecinos la razón de tan efusiva celebración, contestándole
que no sabían y sin embargo seguían aplaudiendo.
Fue entonces cuando Martínez de
la Vega dijo: “Los políticos de mi país son como los perros de rancho. Sólo el
de adelante sabe por qué ladra.
El recuerdo viene porque ahora
que el Procurador Jesús Murillo Karam dijo que la explosión en la torre de
Pemex fue provocada por una alta concentración de gas, políticos y
comentaristas orgánicos se unieron al orfeón declarativo. Y como los perros de
rancho se fueron repitiendo lo que desde el tinglado del tlatoani quedó
establecido.
Contrasta lo antes dicho con la
falta de credibilidad que los actores políticos se han ganado a pulso entre el
conglomerado social. Peor aún cuando ante la falta de respuestas convincentes
dichos políticos recurren a chistes malos que rayan en lo ridículo, pues cuando
le preguntaron sobre la maleta hallada con un supuesto artefacto explosivo,
dijo con hilaridad sexista, que lo más peligroso que traía dicha maleta era
hacia los hombres, por tratarse de cosméticos de mujer.
La actividad política está
desprestigiada. Los dichos de quienes se dedican a tales oficios están ayunos
de ética. No hay una transparencia en sus actos. Las mentiras sofocan el
ambiente social y obviamente no se ganan el respeto de la ciudadanía.
Esta falta de confianza se ha
hecho crónica, tan así que al propio político ya no le causa escozor alguno.
Por eso la prevalencia de sus fraseos cínicos: el que no tranza no avanza; un
político pobre es un pobre político; con obras hay sobras; quien se mueve no
sale en la foto; ese gallo quiere maíz; ni los veo ni los oigo; no hay presos
políticos sino delincuentes comunes; etc. Todas constitutivas de su propio
referente.
De manera que ¿quién les cree a
los políticos cuando salen a darnos explicaciones que son verdaderos
galimatías? Por eso se dice que los políticos tienen tres cualidades: ser
profusos, ser confusos y ser difusos.
Profusos porque hablan de
manera abundante; es decir, padecen de verborrea. Confusos porque no saben que
decir ante situaciones extremas. Y difusos porque son poco claros e imprecisos.
Concluyo citando al Presidente
Adolfo López Mateos: Cuando un periodista lo cuestionó sobre los logros de la
Revolución, a la que su partido dice representar, le dio la siguiente
respuesta: “La Revolución Mexicana fue una Revolución perfecta, pues al rico lo
hizo pobre, al pobre lo hizo pendejo, al pendejo lo hizo político y al político
lo hizo rico.”
No cabe duda, hoy esa
referencia es más vigente que nunca.
viernes, 8 de febrero de 2013
El 6 de febrero de 2007 la indígena náhuatl de 73 años, originaria de la sierra de Zongolica, Veracruz, fue violada y asesinada por varios militares del ejército. El suceso alcanzó resonancia mundial, afectando no sólo a los gobiernos municipal y estatal, sino incluso al federal.
La SEDENA y Felipe Calderón aducieron que su muerte había sido por causa natural, atribuído a una úlcera gástrica. Sin embargo, el médico forense, a pesar de las presiones que ejercieron para que modificara el certificado de defunción, siempre sostuvo que la indígena había sido víctima de una violación múltiple y asesinada.
Las consecuencias para el médico no se hicieron esperar y desde esa época ha sufrido una serie de agravios; a pesar de los cuales, sigue manteniendo su postura altamente ética.
En el número 1892 del semanario Proceso del 3 de febrero de 2013, el multicitado médico hace una denuncia pública en la sección "Palabras de Lector" sobre las amenazas que aún sobre él siguen ejerciendo.
A continuación, se transcribe la denuncia citada:
EL MÉDICO LEGISTA DEL CASO ASCENCIO SE DICE AMENAZADO POR AUTORIDADES.
Señor director:
Me dirijo a su atención para solicitarle de la manera más atenta publique en la sección Palabra de Lector de su prestigiada revista la carta abierta que envié al presidente de la República, Enrique Peña Nieto, al gobernador del estado de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, y a la opinión pública.
viernes, 1 de febrero de 2013
Más de lo mismo
Francisco RIVAS LINARES
"Que todo cambie para que nada cambie" Giuseppe Tomasi di Lampedusa: El Gatopardo.
Un secretario de educación más.
Es el segundo en este retorno del PRI al gobierno del estado. Y otra vez la
misma retórica. Calcas declarativas de todos los anteriores. Sólo eso. En
Michoacán lo único que cambia en cuestiones educativas es la persona y el
nombre del que se apoltrona en las oficinas sin trascender más allá de lo
establecido.
Jesús Sierra Arias no será la
excepción. Sus primeras declaraciones, idénticas, repetitivas de quienes le
antecedieron, denotan su ser. Porque hablar es ser. No ofrece novedad alguna
que nos permita albergar esperanzas para salir de la mediocridad en el servicio
educativo. Tal parece que ni él sabe para qué llegó ahí, salvo para mantener el
statu quo.
Frases hechas. Respuestas
hueras. Expresiones que por ya dichas se tornan necedad. Así, (refiriéndome a
todos los secretarios anteriores incluyendo al actual) cuando se les ha
preguntado definir el trato que darían a las diversas expresiones
magisteriales, que no son pocos por cierto, aseguran no hacer distinciones y
conceder la misma asistencia para todos. Se presumen pues, a sí mismos, de
igualitarios. Todos son apostadores del diálogo, aunque finalmente se quedan
varados en sus soliloquios.
Siempre nos aseguran el
estricto cumplimiento del calendario escolar, bajo el argumento muy válido de que
nadie tiene derecho de atentar contra los derechos de los niños. Más cuando las
suspensiones arbitrarias rebasan sus declaraciones, no aplican la normatividad,
fingen demencia y se asumen como tolerantes. Y en ocasiones hasta las
justifican a priori, como lo declaró el
actual secretario al aseverar que las manifestaciones obedecen a dos motivos:
que tienen la razón y que no han sido debidamente escuchados y atendidos. Por
cierto, hoy se encuentran en suspensión de labores varios centros educativos,
bajo el pretexto de tomar acuerdos de resistencia a la Reforma Educativa. ¿Será
por alguno de los dos motivos ya expuestos? Lo dudo. De manera que aseverar el
“estricto cumplimiento del calendario escolar”, no resulta más que ser una
perogrullada.
Por otra parte se inician las
preinscripciones al nivel básico. Tanto en pre-escolar como en primaria (y en
la secundaria, posterior al examen de admisión) las asociaciones de padres de
familia suelen fijar una cuota de ingreso acordada por lo regular con los
directivos de las escuelas. Aunque dicha cooperación se le dé un tinte de
voluntarismo, lo cierto es que tiene el carácter de obligatoriedad.
Ello obedece a la falta de recursos para dar mantenimiento a los edificios escolares. La Secretaría de Educación es demasiado lerda en brindar atención a dicho requerimiento; y de hacerlo, la cantidad de los materiales que proporciona es insuficiente además de pésima calidad.
El propio secretario reconoce
la insuficiencia financiera para dar atención pronta a tales demandas. Más aún,
cuando se arrastra un déficit equivalente a siete mil millones de pesos, según
su dicho. Luego entonces, ¿para qué mentir a la sociedad de que se procederá
enérgicamente contra las escuelas que hagan obligatoria dicha aportación,
cuando de antemano sabemos que no será así? Año tras año son las mismas
expresiones declarativas, amenazantes, sin concreción alguna.
Pero las cuotas no sólo se
aplican al inicio del año escolar, sino se repiten durante el transcurso del
mismo. Muchas veces disfrazadas con actividades como los mercaditos, las
mañanadas o tardeadas, rifas, etc.
Ya para curarse en salud, Sierra Arias lanza el
exhorto para que sean los padres de familia quienes denuncien –aún en su mismo despacho- el cobro
de las cuotas de marras. ¿Acaso ignora que cada nivel de educación básica tiene
un cuerpo de supervisores responsables de vigilar el cumplimiento de sus
ordenamientos? ¿Quiere que los padres de familia se metan a ese enredo kafkiano que prevalece en las oficinas
centrales?
Más pronto que tarde
conoceremos de qué está hecho este secretario. Por lo pronto su insuficiente
claridad en las ideas que expone, adolecen de una falta de perfección lógica,
mejor conocida como razonamiento.
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