lunes, 16 de junio de 2008

La Corrupción


La tragedia de nuestro país la podemos resumir en una sola palabra: CORRUPCIÓN. Esta se manifiesta a través de prácticas que aplicamos de manera cotidiana para obtener lo que nos proponemos, sin importarnos el daño que le hacemos a la vida institucional que nos rige.

La corrupción es el triunfo de la inmoralidad, de lo ilegítimo. Es el desprecio que sentimos por la ley. Y cuando somos víctimas de esa corrupción, nos desgarramos las vestiduras olvidando que nosotros reiteradamente hemos sido actores de la propia corrupción.

El soborno o “mordida” es la más común de nuestras corruptelas, convirtiéndola en un “impuesto regresivo” que afecta de manera considerable a los ingresos de los hogares.

Otras formas de la corrupción son el tráfico de influencias y el peculado o robo de recursos públicos, en los que destacan de manera preponderante nuestros políticos; el contrabando; la aplicación torcida de las leyes, reflejándose en el castigo a inocentes o la dilatación de la justicia; la prepotencia, el despotismo y la arrogancia de los servidores públicos; la mentira con propósitos de engaño; el fraude; la simulación; la ocultación deliberada de la información; en fin, todo un abanico pudiéramos desplegar sobre su multiplicidad.

Hay quienes aseveran que este estigma que nos supura, ya es parte de la naturaleza del mexicano. Y es que México ocupa un lugar preponderante en la corrupción a nivel mundial. En una escala de 0 a 10, nuestro país alcanzó una calificación en 2007 de 3.5

Ahora conozcamos los datos siguientes que fueron dados a conocer por la organización no gubernamental “Transparencia Mexicana” el pasado 16 de abril. Es el estudio correspondiente al año anterior.

El 2007 se presentaron más de 197 millones de actos de corrupción en el uso de servicios públicos, representando un costo de 27 mil millones de pesos para los hogares mexicanos. Esta cantidad de por sí alarmante, denota que las familias mexicanas destinaron el 8% de su ingreso al pago de mordidas en trámites y servicios.

Y estamos hablando únicamente de las “mordidas”, no de las otras formas que ya mencionamos. Lo alarmante del informe es que (cito textualmente) “de los hogares del país, los encabezados por jóvenes, así como aquellos que tienen mayores niveles educativos, siguen siendo los más propensos a participar en actos de corrupción”.

Sí… el destino ya nos alcanzó. Nuestros jóvenes están contaminados por la corrupción porque les hemos destruido la cultura de la legalidad.

Ahora bien, Transparencia Mexicana identificó a las cinco entidades más corruptas del país, que son el Estado de México, Tlaxcala, Puebla, Morelos y el Distrito Federal. Y las menos corruptas son Colima, Aguascalientes, Guanajuato, Nayarit y (para nuestra satisfacción) MICHOACÁN.

Pero no dejaremos de enunciar lo que consideramos como causas que originan la corrupción: bajos salarios; sistema de justicia débil; inconsistencia de las leyes; educación deficitaria; carencia de un código de ética; y la más importante, IMPUNIDAD.

Lo chistoso es que no nos gusta que otras personas nos vengan a decir este defecto que nos lacera. Nos enojamos con quién o quiénes se atreven a señalárnoslo y, con insultos de por medio, los corremos. Somos unos intolerantes cuando nos quitan las máscaras.

Eso le ocurrió al Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Amerigo Incalcaterra por haber denunciado la corrupción que se regodea en la Comisión Nacional de Derechos Humanos. O el año pasado, con el embajador de Canadá, Marc Perron, quien también fue expulsado por haberse quejado públicamente de la corrupción mexicana. Son casos que nos avergüenzan en el concierto internacional.

Pero no todo está perdido. Hay una frase de Séneca que dice: “La corrupción es un vicio de los hombres, no de los tiempos”. Mejoremos, pues, la estructura formativa del género humano. No nos acostumbremos a la corrupción porque perderemos la sensibilidad. Hagamos una reflexión sobre nuestros criterios y nuestra conducta. No olvidemos que la corrupción crece si no la detenemos a tiempo.

lunes, 9 de junio de 2008

Alianza por la Calidad Educativa (2a y última parte)


La Alianza por la Calidad Educativa (ACE) “…incluye acciones enfocadas de manera conjunta en una dirección: al modelo de educación que se enfoque al desarrollo de capacidades, competencias y conocimientos. Por ejemplo, no es lo mismo leer música e identificar sonidos que tocar el piano. De lo que se trata es que se aprenda a tocar el piano y no lo otro.” Lic. Pedro Zepeda Martínez, Coordinador de Seguimiento y Enlace Institucional de la Unidad de Planeación y Evaluación de Políticas Educativas de la SEP. (Mesa Monitor. 20 de mayo de 2008)

Conforme a tal lógica, podemos aseverar que la enseñanza de la lectura deberá centrarse fundamentalmente en el desciframiento del código, no en la comprensión del mensaje, puesto que de lo que se trata es que lea (aunque mecánicamente) sin que llegue a ser una actividad cultural y creadora de cultura y entender que ésta “… implica acciones lingüísticas, cognitivas y socioculturales (pues) leer es reconocer la diversidad del discurso académico tanto como la diversidad de los usos sociales de los textos.” (3)

O bien, a los alumnos se les deben enseñar las asignaturas científicas para que crean en las apariencias aunque no comprendan su naturaleza, puesto que de lo que se trata es desarrollarles las emociones, intuiciones y sentimientos, no la capacidad para el ejercicio del razonamiento y la reflexión que les facultaría ejercer la capacidad para tomar decisiones.

Las inferencias, a partir del ejemplo expuesto por el licenciado Zepeda, pudiéramos seguir elaborándolas por cuanto a los enfoques que se pretenden dar a las asignaturas y sus contenidos en esta reforma denominada Alianza por la Calidad Educativa (ACE). Sin embargo no se necesitan mayores consideraciones si sabemos que la educación propuesta por el neoliberalismo, sustentada en el sistema de competencias, entiende a la educación como un proceso para construir la identidad social del individuo, basado en el adiestramiento para la obediencia y la docilidad.

Pues bien. Si para Felipe Calderón y Elba Esther Gordillo lo expuesto significa transformar y mejorar la enseñanza, fortalecer y modernizar el sistema educativo, sin duda alguna han de traer algún gen papaloteando y estaremos, por lo tanto, perdiendo un sexenio más.

El documento expositor que nos ocupa consta de trece cuartillas. Expone como objetivo central la movilización de la sociedad para que “…vigile y haga suyos los compromisos que reclama la profunda transformación del sistema educativo nacional”, puesto que las acciones que se describen son el resultado de propuestas obtenidas en amplias consultas de cuya convocatoria ignoramos.

Pero hay un sector de la sociedad que sí estuvo informada y por ende ampliamente participativa: La Confederación Patronal de la República Mexicana a través de la asociación “Mexicanos Primero”. Su propuesta, presentada oportunamente y que se sintetiza en la primera parte de este trabajo, constituyen la esencia misma de la ACE. De manera que “la sociedad” se concretó en tal sector y el resto social queda sólo como reposada referencia expresiva.

Por eso los elogios oportunos hechos a Elba Esther Gordillo por empresarios de la talla de Lorenzo Servitdje, Claudio X. González, Carlos Slim y José Antonio Fernández. “Se trata de una gran oportunidad que todos en la sociedad debemos aprovechar”, así lo declaró el último mencionado.

Muchos de los aspectos registrados en la ACE son una obligación legal de las autoridades federales y por consecuencia no requerían de alianza alguna. Por ejemplo: Asegurar que el servicio educativo llegue a todas las mexicanas y mexicanos, particularmente a quienes menos tienen. Fortalecer la infraestructura escolar por cuanto a baños, agua potable, drenaje, techos, mobiliario, electricidad, etc. Becas para estudiantes de bajos recursos. Promover el ejercicio físico y combatir la obesidad en los estudiantes. Proteger a los alumnos de la delincuencia (Programa Escuela Segura). Atención a niños y niñas con discapacidad, aptitudes sobresalientes y talentos específicos.

En su fárrago la señora Gordillo justifica la ACE, aduciendo que nos abrirá posibilidades “…para competir en el mundo universal sin complejos, sin rubores, en igualdad de circunstancias”. Pero para que la educación se constituya en un medio de superación de la desigualdad, es necesario que el propio sistema sustente su mecanismo de movilidad y capilaridad social y estrategias de diversificación y equidad de cuya carencia adolece la alianza de marras.

Por otra parte, el acendramiento de los fenómenos de la pobreza provocada por la injusta distribución de la riqueza y salarios erosionados, viene a ser el factor causal definitorio de la desigualdad. Su extrapolación al campo educativo ha roto con la homogeneidad del servicio ya que “…obligó al estado mexicano a multiplicar las instituciones y programas pensados para responder a poblaciones con diferentes necesidades de aprendizaje y condiciones de vida” (4)

Asevera el mismo personaje que actualmente “…el 98 por ciento de nuestros educandos tienen educación”, luego entonces la ACE estaría destinada al 2 por ciento de educandos que no la tienen. De ser así, ¿dónde radica la crisis educativa? ¿La ACE se sustenta en un diagnóstico claro sobre las causas de los bajos resultados educativos? Parece que no es así y, por lo tanto, reiteramos: si-no-hay-reflexión-no-se-justifica-el- esquema-operativo.

Perdida en el frenesí, Gordillo Morales dijo de la ACE que es “…el proyecto educativo más ambicioso de la historia… (es) la revolución educativa que el país ha esperado por décadas”, descalificando con ello las dos “revoluciones” anteriores que ella signó. Y abundó en razones para llamarle “revolución educativa”(?). Digamos algunas:

“La ACE se reflejará en el ingreso, en el empleo y en la calidad de vida de los mexicanos, en su cohesión y armonía social. Involucra (además) a los tres niveles de gobierno, al Congreso Federal y a los Estatales, a los individuos y a la sociedad organizada. Se nutre de la historia. Descubre y crea conocimiento. Va al encuentro de la ciencia. Tiene como propósito la formación integral del ser humano. Identifica metas y se compromete con ellas. Concederá servicio de salud, alimentación, infraestructura, cuidado del hábitat (y) de la vida”.

Todas esas condiciones no corresponden a las anteriores reformas. Por eso puntualiza que esta “revolución” es la esperada por décadas. Ahora sí sabemos por qué navegamos en el último lugar dentro de la competencia educativa de la OCDE.

El segundo eje de la ACE, se refiere a la promoción y mejorar el desempeño del personal docente. Calderón aseveró que “…las niñas y los niños merecen también lo mejores maestros…” y que para conseguirlos “… renovaremos los procesos de selección, de capacitación y de entrega de estímulos para asegurar el trabajo y la promoción de los profesores más esforzados y más preparados”.

La ACE parte de criterios simplistas: Premiar la docilidad y exigir la entrega. Educar para la competencia y no para la revisión de ideas. Y el resultado será: Educar para la estupidez.

Para el sistema un profesor esforzado es el indolente ante los problemas sociales, quien se dedica linealmente a lo que se le señala. Es quien trabaja en automático un programa previamente diseñado. Sí, los profesores esforzados son los difusores del pensamiento sistémico, los mandarines subvencionados para galvanizar las prácticas dominantes.

¿Quién o quiénes diseñarán el código de ética laboral para el ejercicio de este eje? ¿Quién o quiénes serán los modelos exponenciales del esfuerzo y la preparación? ¿Elba Esther Gordillo y su confederación de animales de pezuña grande?

El Reglamento de las Condiciones Generales de Trabajo del Personal de la Secretaría de Educación Pública data del 13 de febrero de 1946. Con una antigüedad de 62 años, la norma sigue siendo de observancia obligatoria.

Recordamos aberraciones como las que se expresan en el artículo 25 relativo a las obligaciones de los trabajadores: Obedecer las órdenes e instrucciones que reciban de sus superiores en asuntos propios del servicio. Una vez cumplidas expresarán las objeciones que ameriten. (Fracción VI)

O lo que dice la fracción X: Abstenerse de denigrar los actos de gobierno o fomentar por cualquier medio la desobediencia a su autoridad.

Cumplir y cuestionar a posteriori. Ser reverenciales y no críticos. No pensar. Adherirse a la corte de proselitistas del silencio. Hacer del campo de trabajo la fosa séptica de la dignidad. Tal es el espíritu del reglamento, pues en caso contrario, los diferendos deberán ser trasladados a la clandestinidad.

Y no lo van a reformar. Seguramente que no, salvo el articulado que se refiere a contrataciones y promociones. Pero para sus propósitos, está como anillo al dedo. Manuel Ávila Camacho, pues, recobrará vigencia en los albores de este siglo XXI. Vamos caminando en redondo, como las mulas de noria, ¿verdad?

Dijo el licenciado Pedro Zepeda en la Mesa Monitor que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos les enfatizó que “un mal ingreso de una mal maestro representa 30 años de ese maestro en el sistema educativo”. Es decir, niega la dialéctica del propio sujeto. La mediocridad petrificada será su estigma.

Esa es la razón que se esgrime para justificar que “el otorgamiento de nuevas plazas y la ocupación de las vacantes definitivas se realizarán mediante concursos nacionales públicos, y sólo habrá promociones por concurso y en función del mérito profesional”.

Y amenaza Calderón: “Estamos decididos a que estos compromisos no se queden en el papel, por eso les anuncio que los primeros concursos públicos se realizarán antes de iniciar el próximo ciclo escolar”.

Tal énfasis nulifica los sistemas escalafonarios y las Comisiones Mixtas dejarán de ser. Pero también inferimos lo que subyace: debilitar lentamente a las escuelas normales públicas. Los gobiernos derechistas ven en la educación su propio aparato ideológico. Por lo tanto, la preparación de sus docentes tiene que darse en instituciones privadas para que en su ejercicio diseñen el nuevo sujeto histórico, fomentándole los valores de la religión confesional a fin de acabar con lo que ellos han llamado “laicismo radical”.

La zanahoria: “…un nuevo programa de estímulos para premiar a las mejores maestras y a los mejores maestros; concretamente, entregaremos un bono anual a las maestras y los maestros que consigan los mayores avances en el logro educativo de sus alumnos”. Así lo declaró Calderón.

El golpe… “La evaluación del docente que participe en Carrera Magisterial será anual y obligatoria (no optativa). Tres factores serán motivo de evaluación: El cómo se evalúan los alumnos del profesor, con 60 puntos; cómo son los avances en Carrera Magisterial del profesor (?), con 20 puntos; y cuál es el desempeño del profesor frente a grupo, con 20 puntos. Además la permanencia en el sistema no será automática, sino que tendrán que refrendar su condición para mantener la categoría de Carrera Magisterial”. Así lo declaró Pedro Zepeda.

Lamentablemente no dio más detalles sobre los tres factores, de manera que tendremos que conformarnos, por lo pronto, con esa información escueta; aunque sin dejar de reafirmar lo que ya he aseverado: Carrera Magisterial iniciará su descenso hasta que desaparezca totalmente y el gobierno recupere un presupuesto que ya le resultaba oneroso. Al tiempo.

De lo que mucho gusta los políticos es declarar que todo debe darse con transparencia y rendición de cuentas, cualidades que todos ellos carecen. La Alianza por la Calidad Educativa, al decir de ellos, sí será transparente y rendirá cuentas (que se cumpla la ley en los bueyes de mi compadre, ¿verdad?) Por lo tanto, “…se creará un Sistema Nacional de Información Escolar que incluya la plantilla docente, directiva y administrativa, el estado de sus relaciones, mobiliario, equipo, acervos bibliográficos de cada plantel de educación básica”.

Precisó Pedro Zepeda que en eso de “el estado de sus relaciones” cada escuela de educación básica, al iniciar el próximo año escolar, exhibirá un poster que informe a los padres de familia:

Cuál es la relación alumnos-aula. (Aquí el número de alumnos es de tantos por salón, en la escuela más próxima, de tantos, a nivel estatal, de tantos.)
Cual es la relación alumnos-baños. (Idem)
El número de docentes que están frente a grupo y cuántos no.

¡Ah! esa será la transparencia y rendición de cuentas para los padres de familia pues no necesitan de más para sentirse también propulsores de la “revolución educativa que México estaba esperando por décadas”.

Finalmente, haré referencia al costo aproximado que tendrá la aplicación de la ACE publicado por el diario “Reforma” el 12 de mayo de 2008.

.- Costo estimado para los próximos cinco años: 100 mil millones de pesos, a razón de 20 mil millones por año.

.- Costo operativo del Sistema Nacional de Información Escolar: 5 mil 603 millones de pesos.

.- Para resarcir deficiencias en infraestructura, mobiliario y equipo: 43 mil millones de pesos.

.- Costo operativo del organismo certificador de competencias del personal: 470 millones de pesos.

La pregunta final sería: ¿Cuánto de ese presupuesto será desviado para las próximas elecciones del año 2009, cuya pretensión es otorgarle a Felipe Calderón una mayoría absoluta que no le obstaculice el diseño de su plan privatizador? ¿Cuánto para las elecciones de 2012 que le garantice al PAN mantenerse en Los Pinos? Y ¿cuánto habrá de disponer Elba Esther Gordillo para aplicarlo a su Partido Nueva Alianza?

El tema seguirá dando motivo para continuar su trato indefinidamente. De manera que no lo doy por cerrado.



(3) Cruz, Liliana y Lugano, Graciela. “Didáctica de la lectura, estrategias y recursos”

(4) Informe de la Conferencia Mundial de la Educación 2000. Dakar, Senegal.

lunes, 2 de junio de 2008

Alianza por la Calidad Educativa (1a. parte)


Un expresidente, de cuyo nombre no quiero acordarme, aseveró que el pueblo mexicano era un pueblo “globero”. Con tal adjetivo pretendió connotar que a sus gobernados, se les podía fácilmente distraer de asuntos que causaran un fuerte impacto social y cuyas consecuencias fueran de impredecibles perjuicios.

Los gobiernos priístas, suponiendo que tal identidad nos caracterizaba, se dedicaron a montarnos circos (o globos) de varias pistas: Juegos Panamericanos (1955, 1975 y ya con los panistas, el ritornello para 2011); Juegos Olímpicos (1968); y los Mundiales de Futbol Soccer (1970 y 1986).

También aprovecharon dos de los avances más sofisticados, en su momento, de la comunicación para banalizar nuestros problemas sociales. Me refiero al cine y la televisión. La hipnosis, que de por sí provoca la imagen, nos la reforzaron con telenovelas, programas insulsos y películas. El dolor causado por la pobreza se nos aligeraría si la tomábamos a “chiste” o condición para ganar la promesa celestial. De este modo Pedro Infante, Tito Guizar, El “indio” Fernández, El Santo, “Chachita”, “La Tuzita”, Negrete, Pardavé, “Borolas”, “Mantequilla”, “El Marranilla”, “Chespirito”, “Los cachunes”, Verónica Castro y Ortiz de Pinedo, fueron sólo algunos de los artistas útiles que se prestaron para “divertirnos” y nos olvidáramos (?) de nuestros pesares.

Hoy los gobiernos neoliberales han encontrado nuevas formas para cultivarnos la indiferencia: magnificar los desastres y confundir el entendimiento. La verborrea estridente se ha convertido en el recurso de su preferencia. Sería interesante que José Agustín escribiera la cuarta versión de la “Tragicomedia mexicana”, la cual se quedó hasta 1994. Ello daría pie, tal vez, a entender un poco más de nuestro México del revés.

A efecto de confundirnos, nos abruman con múltiples acontecimientos: La delincuencia organizada, la privatización de nuestro recurso petrolero, la quiebra de los servicios de salud social, las reacciones sociales que se manifiestan en las calles con la obvia represión “legítima” del Estado, la impunidad de los delincuentes de cuello blanco, la protección de los pederastas civiles y religiosos, los “gober” precioso (Puebla) y piadoso (Jalisco) con sus exabruptos, los fraudes electorales, la tragedia de los mineros, la eterna carestía… ¡vaya!, hasta el chisme patichapoyesco sobre el triunfo de alcoba de Santiago Creel y Edith González que, sin ser acontecimiento, distrae por su cobertura y medianía.

El asunto es mantenernos bobalicones, extraviados y con un mínimo juicio.

Más el cálculo no estuvo bien hecho. El pueblo viene despertando de su letargo mediatizador. El modelo de desarrollo ya no convence. El paradigma neoliberal que ha establecido una relación de rancio coloniaje entre el Estado y la sociedad, ya se pudrió. Ahora la participación de la sociedad civil, con su capacidad de autogestión, va consolidando los consensos obligados para toda democracia.

Pero esa estridencia distractora desatada por el gobierno, ha sido aprovechada para lanzar un bodrio que bautizaron nominalmente como Alianza por la calidad educativa. ¿Y quiénes son los aliados que pretenden mejorar (al menos documentalmente) la calidad de la educación? Dos personajes que adolecen de una falta de legitimidad y ética por tramposos y truculentos: Felipe Calderón y Elba Esther Gordillo.

A reserva de profundizar al respecto, expondré algunos puntos de vista.

Antecedentes

En 1994 México ingresó a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Salinas de Gortari recibió el alo del numen económico y nos metió a competir con otros veintinueve países de alto desarrollo, como Alemania, Bélgica, Canadá, Noruega, Reino Unido, Francia, Estados Unidos, etc.

Al efecto, tuvo que firmar compromisos que se concentraron en tres agendas: Económica, Social y Educativa.

Por cuanto a la educación, México se comprometió a: Fortalecer la educación con la industria; Incrementar la cantidad y calidad de la capacitación en la industria; y Alentar alternativas frente al monopolio del estado. En otras palabras, preparar a los educandos para el desempeño eficiente de la maquila y disminuir considerablemente la intervención del estado en la educación, todo para beneficiar a la iniciativa privada.

Al efecto, optaron por la Educación Basada en Competencias, cuyas siglas en inglés son VET (Vocational Education and Training).

Las características del VET son: 1.- Los cursos deberán basarse en normas ocupacionales. 2.- Los contenidos y objetivos de la educación deberán ser estructurados por instancias externas a la profesión educativa; es decir, por miembros de la industria, los gobiernos, los sindicatos y las negociaciones privadas; y 3.- El currículum escolar deberá incluir competencias centradas en la transición de la escuela al trabajo.

El 24 de mayo de 2007 la Secretaría de Educación Pública firmó un convenio de colaboración con la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), “…con el objetivo de que los empresarios colaboren en las mejoras que requieren las escuelas que forman parte del sistema de educación básica”, Vázquez Mota dixit.

El convenio consideró una propuesta de la clase patronal para el programa nacional de educación. El documento de marras llevó por título “Propuesta ciudadana para el Programa Nacional de Educación 2007-2012”.

Su contenido lo podemos sintetizar en los puntos siguientes:

Impulsar los mecanismos para un sistema nacional de evaluación.
Abrir la participación de empresarios y sociedad civil en la educación.
Someter las plazas a concurso por oposición.
Someter a los maestros en activo a formación continua.
Aplicar a los maestros activos exámenes nacionales periódicamente.
Crear una contraloría social para la equidad y la calidad educativa.
Transparentar los recursos que se destinan a la educación.
Impulsar una educación basada en competencias.
Establecer acuerdos con el sector productivo.
Fomentar el vínculo entre el empleo y la enseñanza.

El representante del organismo empresarial, Ricardo González Sada, declaró que lo que se busca es “…generar una cultura del voluntariado, en la que puedan participar, también, los pequeños empresarios o dueños de negocios”.

El evento fue en el Museo Nacional de Atropología y en él participaron, además de la titular de la SEP, Josefina Vázquez Mota, el director ejecutivo de la Fundación Mexicanos Primero (ya escribiré en otra ocasión al respecto), Lorenzo Gómez-Morín, Ricardo González Sada y Claudio X González, por la COPARMEX.

El bodrio: Alianza por la Calidad Educativa

Principiaré expresando una verdad de Perogrullo: Un arquetipo de la corrupción sindical es Elba Esther Gordillo Morales. Y como tal ha firmado en dieciséis años tres pactos con el gobierno federal: con Salinas de Gortari el Acuerdo Nacional para la Modernización Educativa; con Vicente Fox, el Compromiso Social por la Calidad de la Educación; y ahora, con Felipe Calderón, la Alianza por la Calidad Educativa. Ya se le está haciendo rutinario firmar pactos; y si es así, sería para quedarnos pasmados ante las rutinas desencadenadas de la pícara incorregible.

La página de la Presidencia dice que la multicitada “Alianza…” “…recoge las inquietudes y los anhelos…” sin especificar de quién o de quiénes, a menos que se refiera a lo que demanda la OCDE y que se expresan en el VET y la propuesta de la COPARMEX, anteriormente citados, puesto que en el mismo texto decide lanzar “… un llamado a la participación de padres de familia, académicos, autoridades estatales, organizaciones de la sociedad civil y representantes de los sectores social y productivo para impulsar juntos el cambio educativo…”

“La Alianza…” queda establecida en cinco ejes: 1) Modernización de las escuelas. 2) Profesionalización de los maestros y las autoridades. 3) Cuidado del bienestar y salud de los alumnos. 4) Educación completa para mejorar la vida personal y profesional. 5) Evaluar para mejorar.

Con lo que se ha expresado y publicado, podemos deducir que el eje predominante es el número cinco, ya que la OCDE hace una recomendación prioritaria para el funcionamiento de los sistemas educativos: “evaluación, evaluación, evaluación”. Por eso José Ángel Gurría, Secretario General de la OCDE declaró al respecto a la Agencia Efe que “…la evaluación de los alumnos, de los maestros (y) de las escuelas constituye uno de los elementos clave de la reforma”. Además enfatizó que el contenido del documento educativo aliancista “… es totalmente consistente con los estándares de la OCDE” y que “… constituye una señal muy importante que augura (…) que podemos entrar en una nueva etapa de competitividad”. (1)

Adelantó además que “… la OCDE enviará una delegación de alto nivel para ver cómo podemos apoyar este proyecto”. (2)


En la Mesa Monitor de José Gutiérrez Vivó del día 20 de mayo, se presentó un panel de discusión sobre la Alianza por la Calidad Educativa, con la participación del Lic. Pedro Zepeda Martínez, en representación de la SEP; el Dr. Eduardo B. Escudero, Director de Pruebas y Medición del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación; y el Profesor Rodolfo Ramírez, Director de la revista “Cero en Conducta” y destacado investigador.

De lo expuesto en el panel citado, deduzco a título personal lo siguiente:

Los propósitos y acciones sugeridos en la “Alianza…” constituyen una recopilación y/o refrito de medidas que ya se han venido anunciando desde reformas anteriores, tales como: ofrecer mayores oportunidades de acceso a la educación; mejorar la infraestructura escolar y dotarla de tecnologías (baños, aulas, techos, espacios deportivos, talleres, equipamiento, enciclomedia, computadoras, etc.); estimular la participación de padres de familia y la comunidad donde se encuentre la escuela; ofrecer actualización permanente a los docentes y evaluar periódicamente el sistema educativo.

El rezago presupuestal educativo no se abatirá en tanto no se cumpla con el mínimo recomendado: 8% del PIB. Por lo tanto, los padres de familia seguirán subsidiando el mantenimiento de las escuelas públicas a través de las cuotas “voluntarias-obligatorias”.

Un porcentaje elevado del presupuesto educativo, seguirá siendo desviado a compromisos político-electorales.

Se reiteran promesas no cumplidas, como la entrega de una computadora para cada docente.

Se adolece de la falta de un diagnóstico serio sobre las causas de los bajos resultados educativos. Por lo tanto, al no darse la reflexión, no se justifica ningún esquema operativo.

Al someter a concurso por oposición las claves de nueva creación y las vacantes que se presenten por renuncia, jubilación, deceso y/o permiso sin goce de sueldo, pretende únicamente facilitar el acceso al trabajo de la educación pública a los (las) egresados de las normales privadas. Además, conceder posibilidades a la iniciativa privada para que invierta en instituciones de esa naturaleza, en perjuicio de las normales públicas (urbanas y rurales).

Por lo que se refiere a Carrera Magisterial. La “Alianza…” establece que los docentes deberán someterse a un examen anual obligatorio (no optativo) para que ratifiquen la categoría que están cobrando. Si no satisface el resultado obtenido, deberá bajar de categoría o quedarse sin el beneficio de la misma. El examen que presenten cada tres años será para promoverse a la categoría inmediata superior, sin que se pierda el riesgo de no verse confirmado en su categoría vigente.

Lo cierto es que la bolsa del programa de Carrera Magisterial ya le resulta incosteable al gobierno y pretende cancelarla gradualmente, recuperando a la vez presupuesto. En cambio, establece un sistema de bono o compensación (le llaman estímulos especiales) a los docentes que demuestren, mediante la prueba de Enlace y en periodos determinados, que sus alumnos mejoraron el aprendizaje. (Le ponen la zanahoria al conejo).

Los docentes con malos resultados, deberán tomar cursos previamente programados, mismos que tendrán una condición de asistencia obligatoria.


Por lo que se ve la cacareada “Alianza por la Calidad Educativa” tiene muchos engaños perversos, lo que no deberá de causarnos inmovilidad. Por el contrario, es necesario mantener la protesta frente los colmos del poder.



CITAS

1.- “El Economista. com.mx 16 de mayo de 2008.
2.- Idem…

miércoles, 28 de mayo de 2008

La demagogia de Calderón


Los delirios privatizadores de los gobiernos surgidos del PRI y del PAN, provocaron el desmantelamiento de las instituciones paraestatales que fueron la garantía de nuestra soberanía alimentaria.

Tal es el caso de la Compañía Nacional de Subsistencias Populares (CONASUPO), cuya desaparición gradual se dio en el contexto de la economía nacional que predominó en la década de los noventas: Las reformas y la liberalización comercial.

La CONASUPO, como bien recordamos, proporcionaba apoyos a los campesinos para el almacenamiento y la comercialización de sus cosechas de maíz y frijol concediéndoles un precio de garantía, además de los apoyos crediticios indispensables. A cambio, obteníamos el aseguramiento del abasto nacional.

Otras empresas desincorporadas vía privatización, fueron:

Trigo Industrializado Consupo (TRICONSA), dedicada a la elaboración de pan.

Industrias Consupo (ICONSA), que procesaba aceite comestible, jabones, galletas y pasta para sopa.

Maíz Industrializado Consupo (MICONSA), elaboradora de harina de maíz.

Leche Industrializada Consupo (LICONSA), privatizando sus compañías adherentes, tales como la Operadora de Lácteos Delicia, la Operadora Metropolitana de Lácteos y la denominada empresa Llanura. Pese a su debilitamiento, sobrevive, aunque de manera modesta, y continúa distribuyendo leche a precios accesibles, apoyando la alimentación y nutrición de las familias en condiciones de pobreza.

Instituto Mexicano del Café (INMECAFE), creado para financiar a los cafeticultores a través de las Unidades Económicas de Producción y Comercialización.

Citaré otras por sus siglas: TABAMEX, CONAFRUT, ANAGSA, ALBAMEX, CONADECA, FERTINAL, FERTIMEX, BANRURAL, todas brindando a los productores subsidios para contribuir a su competitividad y suficiencia productiva, con lo que se abastecía al 80 por ciento de nuestras necesidades.

A esta venta de garage en que se debate nuestra Patria, habremos de agregarle la creación en 1993 del Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares (PROCEDE, por sus siglas), previa modificación al artículo 27 constitucional, obligando a los campesinos a producir individualmente y no en conjunto como lo hacían tradicionalmente. Ellos, al no contar con las capacidades técnicas para realizar las actividades agrícolas de manera individual, terminaron por rentar, vender o abandonar las tierras de cultivo, emigrando a los Estados Unidos o a los centros urbanos.

Ahora que el fantasma de la crisis alimentaria mundial nos amenaza, nos encontramos cautivos de nuestras carencias y desprotección. Frente a ello, la presidencia de la república anuncia una serie de medidas que bien pudiéramos calificarlas de demagogas y electoreras. Veamos por qué:

La eliminación de aranceles (o pago de tarifas de aduanas) para las importaciones de maíz, trigo, arroz y soya, así como la eliminación de impuestos a las importaciones de fertilizantes y abonos, beneficiará enormemente a los clásicos acaparadores y empresas trasnacionales. No olvidemos que la empresa Kellogg’s es una de las dominantes en el arte de la acumulación ilegal.

La apertura de créditos para pequeños agrícolas no es más que un paliativo por su temporalidad. La certidumbre de su adquisición disminuida frente al burocratismo imperante y su temporalidad limitada, hace nugatoria la operatividad de la estrategia. Volvemos, pues, a recordar los cambios al artículo 27 en los tiempos del salinismo.

Repartir el dinero entre las familias más pobres no implica la satisfacción sostenida a sus necesidades alimentarias. El problema sustantivo radica en el desempleo y el raquitismo salarial que agobia al grueso de la población.

De manera que sólo podemos concluir que la pretensión de quien habita la residencia de Los Pinos, no es más que congraciarse a la ciudadanía mediante la simulación, puesto que su meta está fijada en ganar la mayoría de diputados en las elecciones del año próximo (2009) y seguir haciendo sus fechorías privatizadoras sin oposición y con mayor comodidad.

No debemos creer en la hipocresía del señor Calderón, quien en su perversidad no sólo hace el ridículo, sino que nos arrastra a los 105 millones de mexicanos a la desolación de la injusticia.

domingo, 25 de mayo de 2008

Desobediencia y dignidad


Un estilo de conducta que se ha constituido en aliado del poder, es la obediencia. Obedecer por obedecer no es más que una subordinación denigrante que ubica a quien la practica en la antesala de la derrota.

Cuando se obedece sólo para agradar a quien ordena o para evadir la confrontación, evitando con ello cuestionar el sentido de la orden, somete su voluntad sacrificando su libertad. Y naturalmente esa actitud sumisa abona la soberbia de los autoritarios.

¿Qué pasaría si nosotros los usuarios del servicio de agua potable optáramos por decirle a la administración del Organismo Operador (OOAPAS) que no estamos dispuestos a obedecer el pago de una tarifa impuesta que se antoja injusta y arbitraria?

¿O bien exclamarle un NO a las autoridades municipales cuando pretendan subir los impuestos prediales para enriquecer sus arcas, sin que los beneficios se vean reflejados en las colonias marginadas? ¿Y por qué someternos al redondeo que nos proponen los negocios al momento de darnos el cambio, cuando sabemos que esas cantidades fraccionarias favorecen a las mismas empresas?

Todos hemos sido educados para la obediencia. Los adultos nos hicieron creer que obedecer era una virtud, sometiendo así nuestro juicio y voluntad. La familia, la religión y la escuela fueron los espacios donde se nos castró el pensamiento fortificándonos la amnesia. Y por extensión, ahora se encuentran los medios, sustantivamente la televisión.

Nos han impuesto la obediencia con el engaño de que, gracias a ella, tenemos orden, seguridad y armonía. Y nos han enajenado. Sin embargo… ¿Qué tan ético resulta obedecer en una sociedad podrida por la desigualdad? ¿Es moral obedecer para convertirnos en cómplices de unos políticos ineptos y cínicos que sólo buscan su enriquecimiento personal?

El filósofo y psicoanalista Erich Fromm nos explica que, acorde con los mitos hebreos, la historia se inauguró con un acto de desobediencia. El conformismo y la pasividad en la que vivían Adán y Eva se rompieron cuando desobedecieron. Y ese acto les otorgó independencia y libertad, permitiéndoles evolucionar y desarrollarse para ser y escucharse, acabando así su sometimiento.

Sin lugar a duda que uno de los peores males que hemos venido arrastrando desde los tiempos ancestrales, es la sumisión a partir de la obediencia. Los afanes de alivianar tensiones con los otros, sobre todo con quienes ostentan el poder, llámese político, económico o religioso, nos induce a cultivar la uniformidad. Todos somos sinónimos. Todos estamos seriados en la misma oferta educacional, en la idéntica fe religiosa incondicional.

Tenemos que romper el silencio, terminar con el status que nos niega como sujetos pensantes. Decir NO al poder es recuperar nuestra dimensión humana. Tenemos que aprender a desaprender la obediencia, puesto que desobedecer de manera razonada, nos fortifica la inteligencia.

Impulsemos nuestro propio respeto para dejar de ser súbditos. No hacerlo, estaríamos claudicando a nuestra humanidad para convertirnos en una sombra, en una simple reminiscencia. Y para nuestra vergüenza, escucharíamos al eco poético-fúnebre decir:

“No se oyó ningún tambor,
ni la salva de adiós escuchamos,
cuando el cuerpo del Hombre y su honor
en la tumba en silencio enterramos”.

jueves, 15 de mayo de 2008

Othón Salazar: la dignidad revolucionaria


A sus casi 84 años de edad Othón Salazar se sigue expresando con la tonalidad de un gran orador. Sus palabras son precisas y en ellas se vislumbra esa preocupación social que tanto se le impregnó al magisterio durante el cardenismo. Desde muy joven Othón cultivó su habilidad como orador. Solo, se ponía a practicar en el campo. “Yo me fijaba que no hubiera nadie –relata–, pero una vez estaba un campesino escondido y escuchó el discurso y cuando yo terminé salió y me dijo ‘le sale bien’.” Othón, como otros líderes populares, encarna un proceso social más amplio y su lucha al frente de los maestros fue un importante ejemplo de la defensa de los logros revolucionarios que, a través del siglo XX, se seguiría dando en México.
Hijo de padre panadero y madre campesina, Othón tuvo que trabajar desde muy chico. De niño salía a cortar leña a las tres de la madrugada. En la oscuridad le era difícil distinguir entre las ramas secas y las verdes, pero para el amanecer tenía que llegar a su casa con un tercio de leña. De allí se iba a la escuela. “Quizás por eso –reflexiona– la escuela fue para mí algo que sin que nadie me dijera nada yo sentía la necesidad de aprovechar cuanto se pudiera.”
Othón llegó a la normal de Oaxtepec en 1942. Allí, “los maestros veían los últimos relámpagos de la revolución. Eran maestros y maestras todos con inquietudes sociales”.
Cursó sólo el primer año en Oaxtepec. El segundo lo hizo en Ayotzinapa y el tercero en la Escuela Nacional de Maestros. Después ingresó a la Normal Superior, donde estudió cuatro años, especializándose en ciencias sociales para la enseñanza del civismo. En 1954 sería importante dirigente de la primera huelga de la Normal Superior.
Cuando, en 1956, los líderes oficiales del SNTE negociaron un incremento salarial que no llegaba ni a la mitad de la demanda inicial, Othón decidió convocar a un mitin de protesta. Poco después, una asamblea independiente lo eligió representante, formando las bases para el Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM) que se constituiría a finales de 1957 y cuya presencia en las escuelas primarias del Distrito Federal se iría expandiendo. En el siguiente año el MRM estaría al frente de una de las luchas magisteriales más importantes. Las movilizaciones a las que convocaba eran atendidas por un amplio sector social, y el gobierno, al reprimirlas, como hizo con la marcha del 12 de abril de 1958, fomentaba un descontento social que llevaba años gestándose. Mientras las autoridades rehusaban reconocer al MRM, éste tenía cada vez más capacidad de convocatoria y el 30 de abril los maestros tomaron las oficinas de la SEP y obligando al gobierno a negociar.
En agosto, en un congreso paralelo, los maestros de la ciudad de México eligieron a Othón como su legítimo representante, pero ante este gesto de autonomía sindical, la posición del gobierno se fue endureciendo. La manifestación del 8 de septiembre fue reprimida, y Othón, aprehendido. Las autoridades llegaron temprano a su casa, lo amarraron y lo vendaron. Lo sometieron después a violentos interrogatorios y le exigieron que confesara cuántos rublos recibía de la Unión Soviética. Lo mantuvieron secuestrado nueve días antes de procesarlo. Acusado de disolución social, fue encerrado en Lecumberri, pero, gracias a las grandes movilizaciones por su libertad, permaneció allí sólo tres meses.
Efervescencia laboral
El año de 1958 fue de gran efervescencia laboral y los maestros del MRM estuvieron entre sus principales protagonistas. Ese mismo año las movilizaciones de los telegrafistas, petroleros y ferrocarrileros conmovieron al país. Las luchas tenían sus orígenes en demandas económicas, pero su aspiración por la democracia sindical tenía implicaciones mucho más amplias, que sacudirían las estructuras mismas del PRI. A una década del charrazo y en pleno milagro mexicano, los trabajadores mostraban con su inconformidad las condiciones laborales que las estadísticas del milagroso crecimiento económico ocultaban. Su presencia desmentía otro mito, el de la llamada paxpriísta. La represión del gobierno sería un presagio de la brutalidad oficial que se cometería 10 años después en la plaza de Tlatelolco.
Con mano dura el gobierno lograría derrotar estos movimientos que se proponían democratizar al sistema. Pero no pudo silenciar a los participantes, que seguían empeñados en mantener vivas las causas populares. Othón continuaría su lucha en el magisterio y en 1960 participaría en otra huelga en la Escuela Nacional de Maestros. Pero esta toma de la normal por la corriente democrática de la sección 9 del SNTE fue reprimida y en represalia Othón fue cesado, una condición que padece hasta el presente. Desde entonces ha vivido una situación económica precaria, agraviada ahora por su avanzada edad. Sin embargo, sigue regresando a Alcozauca, su natal pueblo en Guerrero, y recorre la región de la Montaña escuchando y asesorando a los que allí se organizan.
De las filas de los normalistas han salido un notable número de luchadores sociales, importante indicio del poder que tiene la educación para crear conciencia. Junto con el reparto agrario, los derechos laborales, y la afirmación que las riquezas del subsuelo eran propiedad de la nación, el proyecto educativo fue uno de los más importantes legados de la revolución. Ante gobernantes que se han propuesto desmantelar estas conquistas revolucionarias, han salido a las calles aquellos que no se resignan ante justificaciones indignas. Othón Salazar es un símbolo de este proceso y su ejemplo un caso de la dignidad revolucionaria que, por más que los gobernantes han querido tratar de ignorar o reprimir, sigue recorriendo el territorio mexicano.
(Tomado de “La Jornada”. 15 de mayo de 2008. Autora: Tanalís Padilla)

miércoles, 14 de mayo de 2008

La primavera de los cínicos


No pretendo divagar filosóficamente en torno al concepto original del cinismo. Pero me interesa tocar su significación contextual, ahora que nos encontramos en pleno auge de los cínicos.

Las palabras en su evolución significativa, llegan a perder su originalidad para ser adoptadas por el habla popular. Es aquí donde se bifurcan sus caminos semánticos. De manera que hablaré del cinismo como adjetivo, del cinismo que se da en la trama de la vida política.

El cinismo político se identifica por su indiferencia a los valores establecidos. Lo que adquiere un carácter impúdico por defender la ruptura del equilibrio convirtiéndolo en censurable. Es el disfraz que engaña para separarnos de la verdad.

El cinismo de los políticos es un referente obligado a su personalidad por así ser su propia naturaleza. Es un matiz que se encuentra en su quehacer cotidiano. Por eso el político vive siempre en el oportunismo y sus acciones están orientadas a la conquista o retención del poder.

Los políticos llevan el cinismo en sus genes y por eso son personajes planos, sin contrastes, maniqueos por excelencia.

Pero el cínico, a la vez, conlleva un haz de hipocresía, pues finge tener cualidades y sentimientos que le hacen ganar la confianza de los otros. En el ring de la política, aparentan estar convencidos de ciertas ideas que –obviamente- le acomodan a las circunstancias del momento.

Por eso transpira incongruencia. Él mismo se dice y se desdice. Oscila entre lo permitido y lo prohibido. Es un simulador por excelencia. Desconoce la lealtad, aún consigo mismo. Pero osa decir, con un cinismo perfecto, que sólo cambia de lealtad frecuentemente.

Ejemplos abundan: Un político que en campaña solía decir que tenía las manos limpias cuando las tenía tan pringosas como su conciencia, se toma la foto con el alcahuete de Kámel Nacif, mejor conocido como “el gober precioso”, durante las celebraciones del Aniversario de la Batalla de Puebla. Ambos coexisten en los tiempos del cinismo y eso es razón suficiente para encubrirse el uno en el otro y el otro en el uno.

Los responsables de aplicar las leyes en aras de la Justicia, simulan impartirla para proteger a la ciudadanía, pero casi siempre acaban disculpando a los delincuentes dejándonos cautivos de odios y venganzas. Tanto Lydia Cacho como las viudas de los mineros sepultados en Pasta de Conchos; o los dolientes de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, Chihuahua, pudieran ser ejemplos exponenciales.

O bien, cuando se declaran defensores ilustres de la soberanía nacional y con sus acciones de gobierno la entregan con ánimos falderos. Y qué decir frente a la falsedad de sus declaraciones por cuanto a que nos encontramos en un país que se legisla para beneficio de las mayorías, en tanto nos consta que los beneficiarios únicos son la élite de los dineros.

Sí, vivimos en la primavera de los políticos cínicos, porque su cinismo es su poder objetivado. Mientras tanto nosotros seguiremos transitando por los laberintos de su personalidad mediocre. Esa es la condena a nuestra dejadez y silencio.